• GUATEMALA / AFP |
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El pastor y 61 fieles que se encerraron hace 22 días en un templo evangélico de La Habana mantendrán su retiro espiritual “hasta que Dios mande”, dijo este lunes a la AFP su vocero, ante la conmoción creada por esa práctica que provocó un inusual despliegue policial.

“Estamos simplemente en un retiro espiritual, celebrando por mandato de Dios, y esto será hasta que Dios mande, no es una decisión nuestra”, dijo vía telefónica William Herrera, hijo del pastor Braulio Herrera y quien está en el grupo que desde el 21 de agosto permanece dentro de un templo de la Iglesia Pentecostal Asamblea de Dios, en una céntrica calle de La Habana.

El templo permanece acordonado desde el viernes por decenas de policías de uniforme y de civil, que bloquearon el tránsito de vehículos y peatones por la zona, nutrida de curiosos en los últimos días, según constató un periodista de la AFP.

Muchos vecinos, poco acostumbrados a este tipo de prácticas religiosas, especulan que los pentecostales esperan así “el día del juicio final”, del “fin del mundo” o “la llegada de un tsunami que barrerá con todo”, dijo una de ellos a la AFP.

Herrera, de 26 años y quien asumió la vocería del grupo, descartó esas “habladurías” y dijo que no es la primera vez que se organizan esos retiros, en los cuales el templo “garantiza” a los fieles las “condiciones necesarias” para su descanso y alimentación.

“La única razón que nos mueve al retiro es la perfección cristiana y la santificación”, de la cual “ya hemos tenido pruebas”, explicó el portavoz, al ilustrar con el caso de una anciana que logró controlar su tensión arterial “sin necesidad de tomar medicamentos”.

En una nota oficial, el Gobierno informó el domingo que está mediando para resolver la crisis en el templo, donde entre los que permanecen enclaustrados, por su propia voluntad, están cuatro embarazadas, 19 niños y ancianos, lo que ha motivado la preocupación de familiares y líderes religiosos.

El Gobierno envió el domingo al templo a dos médicos que examinaron a las embarazadas. “Estamos convencidos de que no va a pasar nada malo con respeto a la salud de la gente. Dios nos ha hablado muchas veces que no habrá ningún problema”, afirmó Herrera.

El Gobierno precisó en su nota que el pastor del templo había sido retirado del servicio por su congregación religiosa y que un grupo de familiares acudieron a las autoridades, preocupados particularmente por los niños, que no están asistiendo a la escuela, y por las embarazadas.