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  • AFP

Los estudiantes chilenos protagonizaron este jueves una nueva marcha masiva en Santiago, demostrando después de cuatro meses de movilizaciones la fuerza de su movimiento de protesta por el fortalecimiento de la educación pública, en un momento en que el diálogo con el Gobierno está roto.

Convocados por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), decenas de miles de estudiantes volvieron a salir a las calles y marcharon por el centro de Santiago y otras regiones del país, en una jornada considerada crucial para medir la adhesión a un movimiento que las últimas semanas había mostrado signos de desgaste.

"Es una marcha absolutamente masiva y por sobre las expectativas", señaló el dirigente estudiantil Giorgio Jackson.

Los organizadores calcularon la asistencia en más de 150.000 personas, mientras que las autoridades no difundían aún un cálculo oficial.

Los estudiantes comenzaron a reunirse temprano en las afueras de la Universidad de Santiago, al oeste de la ciudad, para avanzar por la céntrica Alameda hasta las cercanías del palacio presidencial de La Moneda.

Las columnas de estudiantes, que esta vez volvieron a ser acompañados por padres y niños, colmaron al menos once cuadras del recorrido, que en su mayoría se desarrolló de manera pacífica, con actos artísticos a lo largo de todo su trayecto.

No obstante, al final -como en otras convocatorias- estallaron enfrentamientos entre un grupo de encapuchados que se descolgó de la marcha y la policía en las cercanías del Parque Almagro, señalado como el punto final de la movilización.

Un grupo de manifestantes lanzó piedras y palos y levantó barricadas incendiarias, mientras que los agentes policiales repelieron los ataques con gas lacrimógeno y chorros de agua. La policía aún no entregaba una cifra de detenidos.

La convocatoria de este jueves, planteada como una prueba de fuerza en el pulso con el gobierno, es similar a las más exitosas protestas convocadas por los estudiantes en junio y julio, y supera la escasa concurrencia de casi 10.000 personas reunidas la semana pasada, en la víspera de las fiestas por la Independencia de Chile que se celebraron este fin de semana.

La alta participación ocurre en un momento en que el diálogo entre los estudiantes y el gobierno se halla en punto muerto, luego de que el Ejecutivo rechazara cuatro condiciones planteadas por el movimiento estudiantil para instaurar una mesa de negociación que destrabe el conflicto.

"Le hemos tapado la boca a este gobierno. Tenemos este parque lleno, lleno de convicción y de alegría", señaló en el acto de cierre el dirigente estudiantil Camilo Ballesteros.

"Una marcha más o menos, o más grande o pequeña, no va a cambiar el tema y la preocupación fundamental del Gobierno, de seguir insistiendo en la necesidad de una mesa de diálogo", estimó por su parte el vocero del Ejecutivo, Andrés Chadwick.

El Gobierno "ha dispuesto la más grande reforma y los más cuantiosos recursos para aumentar la cobertura en los niños de menor edad, para que la intervención de la educación llegue a tiempo y, adicionalmente, mejorar el financiamiento en todos los niveles de la educación", señaló por su parte el presidente Sebastián Piñera en Nueva York, al intervenir en la Asamblea de la ONU.

A lo largo del año, de acuerdo al Gobierno, los estudiantes chilenos han realizado 35 marchas en Santiago en demanda del fortalecimiento de la educación pública, en un país que cuenta con uno de los sistemas educativos más segregados del mundo, producto de las reformas liberales impuestas por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

En paralelo, han protagonizado creativas formas alternativas de protesta, como una masiva 'besatón' en la Plaza de Armas y una corrida de posta de 1.800 horas alrededor del palacio presidencial, entre otras.