•   Nueva York  |
  •  |
  •  |
  • EFE

El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, celebraron hoy en la Gran Manzana el 125 cumpleaños de la Estatua de la Libertad, un monumento que simboliza la histórica relación entre ambos países.

"Fueron los franceses los que cruzaron el océano Atlántico y ayudaron a la revolución estadounidense a construir un país libre", dijo hoy el mandatario galo durante una ceremonia en la isla de la Libertad donde se erige ese monumento que regaló Francia a Estados Unidos en 1886.

A pesar de que el cumpleaños oficial "Lady Liberty" no es hasta el 28 de octubre, el alcalde neoyorquino decidió adelantar la ceremonia para aprovechar la presencia de Sarkozy, quien se encuentra estos días en Nueva York para participar en el 66 periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU.

El presidente francés afirmó que la Estatua de la Libertad no es solamente un monumento, "sino una idea de la primacía de la libertad sobre la dictadura".

Sarkozy manifestó que "cuando los criminales atacaron Nueva York el 11 de septiembre fue porque la ciudad es un símbolo de la libertad", y añadió que el pueblo francés "siente como suyos los casi 3 mil muertos" en los atentados terroristas de los que se acaban de cumplir diez años.

Estatua símbolo de amistad entre EU y Francia
En el barco en el que salieron desde la isla de Manhattan hasta la de la Libertad, Bloomberg y Sarkozy estuvieron acompañados por el actor estadounidense Robert De Niro, mientras que a la ceremonia celebrada a los pies de la estatua se unieron los estudiantes del colegio PS84 que participan en un programa anglo-francés.

"La estatua celebra la historia que compartimos ambos países, todo lo que nos debemos el uno al otro y nuestra duradera amistad. No deberíamos olvidar que Francia fue un aliado de Estados Unidos antes, incluso, de que fuéramos Estados Unidos", dijo Bloomberg, quien aseguró que la relación entre ambos países "es más fuerte que nunca".

El alcalde neoyorquino añadió que este es "el monumento que define Estados Unidos, porque es un símbolo de la libertad forjada por las revolución francesa y la estadounidense, y ha sido, además, una inspiración para innumerables otras desde entonces".

"Simboliza, además, cómo Estados Unidos acogió a millones de exiliados y soñadores que llegaron a nuestras costas buscando una vida mejor", dijo el primer edil de Nueva York, quien aseguró que entre esos inmigrantes se encuentran sus propios antepasados.