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  • AFP


Líderes de México y de Centroamérica hicieron este miércoles un imperioso llamado en la ONU a los países consumidores de drogas a que asuman un mayor compromiso contra el narcotráfico, porque la región no puede seguir "poniendo la sangre".

"No podemos seguir poniendo la sangre y recibiendo las balas. No es justo", expresó el presidente de Guatemala, Álvaro Colom, en su intervención ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York.

Tanto Colom como los presidentes de México, Felipe Calderón, y Honduras, Porfirio Lobo, afirmaron en sus discursos este miércoles ante la ONU que sus países, por los que transita la droga hacia Estados Unidos, el principal consumidor, son los que sufren la violencia del crimen organizado.

"Por mucho que hagamos en la región centroamericana, México y Colombia, necesitamos y es indispensable (...) que los países que tienen mercado de consumo de drogas acepten su corresponsabilidad en los asesinatos que se dan a diario en nuestra región", dijo Colom, visiblemente emocionado.

Centroamérica tendrá éxito "únicamente si los mercados de consumo hacen su parte", remarcó.

"Debemos tener conciencia de que el crimen organizado está matando más gente y más jóvenes que todos los regímenes dictatoriales juntos", aseguró Calderón.

"Decenas de miles en nuestra América Latina están muriendo a causa de los criminales", subrayó.

"El poder de la delincuencia es más fuerte que muchos gobiernos", agregó el mandatario mexicano, aunque aclaró que ese no es el caso de su país, si bien en él la violencia del crimen organizado ha dejado más de 41.000 muertos durante su gobierno, que se inició a finales de 2006.

Colom indicó que durante su gobierno de cuatro años, que está próximo a concluir, las autoridades se incautaron de droga por valor 12.000 millones de dólares, los que "casi significan dos presupuestos nacionales" guatemaltecos.

"En la medida en que no se ha reducido la demanda en los países desarrollados, la estrategia (contra el narcotráfico) que seguimos hoy en la región tiene en el mejor de los casos un impacto parcial y reducido", advirtió a su vez el presidente hondureño.

Lobo recordó que, según cifras de la ONU, América Central es la región con los niveles más altos de violencia por la delincuencia organizada en el mundo.

Si los países consumidores de actúan de forma "valiente" contra el consumo, "será muy difícil a nuestras sociedades ponerle fin a este flagelo", destacó.

América Central lanzó una estrategia contra el crimen organizado en junio pasado en una reunión con países y organizaciones donantes, que prometieron una ayuda de 2.000 millones de dólares para el istmo.

Esta iniciativa ha gozado de amplio apoyo de México y Colombia, países que han enfrentado el azote del narcotráfico, pero cuentan con presupuestos más elevados para hacerle frente.

"El punto central es que hemos actuado de manera enérgica pero es imperativo concretar este esfuerzo", dijo Colom.

Uno de los objetivos que debe perseguirse, y que podría beneficiarse de un mayor involucramiento de la ONU, es la restricción a la accesibilidad a las armas que nutren al crimen organizado, aseveró Calderón.

"¿Cuál es la razón por la cual los criminales pueden tener acceso a Ak-47, granadas, lanzamisiles? El lucro de la industria armamentista", se lamentó el gobernante, quien ha pedido sin éxito en reiteradas ocasiones a Estados Unidos, de donde proviene, según México, el 80% del armamento incautado a los carteles de la droga, que restrinja la venta de armas.