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Benedicto XVI criticó el sábado a las iglesias alemanas, muy bien asentadas según él pero poco efectivas, en el tercer día de una visita a su país durante la cual ya se reunió con las víctimas de los sacerdotes pedófilos y elogió el fervor de Lutero.

Un incidente ocurrido dos horas antes en Erfurt, a unas centenas de metros de allí, no perturbó la misa.

Un hombre disparó con un arma de aire comprimido sin causar heridos, pero "el papa no fue informado de ello" y el incidente "nada tenía que ver" con la visita religiosa, indicó el Vaticano.

Ante unos 28.000 habitantes reunidos frente a la catedral gótica de Erfurt, el papa saludó la "sed de autenticidad" que llevó a los ciudadanos de la República Democrática de Alemania a buscar la caída del Muro y estimó que no sólo estaban motivados por promesas de prosperidad.

"La nueva libertad", después de la caída del Muro, subrayó, hizo posible dar a la Iglesia "nuevas posibilidades", mientras el régimen comunista había expurgado la cultura cristiana en la población, salvo en algunos lugares aislados.

Citando progresos como "la reestructuración de los centros parroquiales" católicos, el Papa dudó sin embargo de que esas mejoras materiales sean suficientes para dar un nuevo impulso.

"¿Esas posibilidades están acompañadas de un crecimiento de la fe? ¿No es necesario buscar las raíces profundas de la fe y de la vida cristiana más allá de la libertad social?", preguntó el pontífice.

El papa de 84 años, que parecía fatigado, se refería a los problemas de las iglesias alemanas, bien organizadas, todavía poderosas en sus estructuras, pero con dificultades para transmitir un mensaje fuerte y guiar a los fieles en una sociedad individualista y secular.

"Precisamente en una situación difícil como la opresión exterior muchos católicos determinados siguieron fieles a la Iglesia. Aceptaron perder ventajas a nivel personal para vivir su fe", dijo tras recordar los 56 años de dictadura en Alemania, entre 1933 y 1989.

Las dictaduras nazi y comunista tuvieron en su parte oriental de Alemania el efecto devastador de una "lluvia ácida" para la fe cristiana, pero los católicos supieron, "en un clima clima hostil, educar a sus hijos en la fe", dijo.

El papa rindió el viernes un homenaje ferviente e inesperado al reformador Martín Lutero, subrayando su "pasión" por Dios en esa ciudad de Erfurt donde vivió de 1505 a 1511.

El homenaje del papa a Lutero quedó relegado a un segundo plano en la prensa por la falta de avances concretos en materia de ecumenismo. "El papa enfría las esperanzas de un mayor ecumenismo", tituló el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung el sábado.

Los protestantes esperaban gestos en materia de "intercomunión", o sea la posibilidad para las parejas protestante-católicas de participar en la iglesia de su pareja.

Pero Benedicto XVI no está listo para un gesto de esa índole, por la interpretación diferente de la comunión que hay en ambas Iglesias.

La jornada del viernes se caracterizó también por un discreto encuentro con tres hombres y dos mujeres víctimas de sacerdotes pedófilos, pero las asociaciones de las víctimas lamentaron no haber sido invitadas.

"Para nosotros es una bofetada, pues este encuentro no fue seguido de acciones", declaró a la AFP Peter Bringmann-Henselder, presidente de la asociación alemana Niños de Orfanato.

"El encuentro con el papa no cambiará nada al hecho de que sacerdotes abusen de niños o que obispos oculten escándalos", dijo en un comunicado la SNAP, asociación de víctimas de los sacerdotes pedófilos católicos.

Fundada en Estados Unidos, la SNAP presentó recientemente un expediente "por crímenes contra la humanidad" ante la Corte Penal Internacional (CPI), en una iniciativa fundamentalmente simbólica.

El papa irá luego a Friburgo, cerca de la frontera francesa, en la última etapa de su visita de cuatro días, donde se entrevistará con el ex canciller Helmut Kohl, seminaristas, el poderoso "Comité Central de Católicos Alemanes" y jóvenes para una oración.