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  • EFE

Argentina comenzó este martes a debatir la aprobación de la eutanasia con sendas audiencias en el Senado y la Legislatura de Buenos Aires, luego de la conmoción que causó el caso de una pareja que pide una "muerte digna" para su hija de 2 años, en estado vegetativo desde su nacimiento.

Cuatro comisiones de la Cámara alta convocaron hoy a una reunión de la que también participaron profesionales, expertos en bioética y miembros de la Iglesia católica para ofrecer su visión sobre "los cuidados paliativos" y las posibilidades ante situaciones límites en la salud de las personas, explicaron portavoces parlamentarias.

Los senadores presentaron en total cinco proyectos que abordan la modificación de los derechos del paciente, el consentimiento informado, la protección de la calidad de vida frente a diagnósticos médicos y la incorporación del Registro de Voluntad Anticipada para que cualquier persona en buenas condiciones de salud pueda consignar su decisión ante una eventual situación límite, dijeron las fuentes.

"Se trata de que haya una respuesta del Estado a través de una ley que facilite ese trance tan duro. Cada vez hay mas médicos que se dan cuenta de la limitación terapéutica cuando ésta se vuelve cruenta y es una combinación de aparatología y farmacología", evaluó en declaraciones radiales el senador Samuel Cabanchik, uno de los impulsores de la iniciativa.

El legislador de Proyecto Buenos Aires Federal opinó que el Senado debe trabajar para acordar una posición que habilite la aprobación de la medida.

Además, los miembros de tres comisiones de la Legislatura de Buenos Aires iniciaron el debate de diferentes proyectos de ley que establecen la autonomía de las personas para decidir sobre situaciones críticas o irreversibles de salud.

Los cuatro proyectos existentes en el ámbito porteño contemplan las decisiones que pueden tomar los médicas y los procedimientos terapéuticos posibles en esas situaciones.

La discusión sobre la "muerte digna" llegó el mes pasado a las portadas de los diarios con el caso de la pequeña Camila, quien sobrevive conectada a un respirador artificial en el Centro Gallego, de Buenos Aires.

"Camila está en estado vegetativo desde que nació. No llora, no parpadea, no traga, no se mueve. Todos afirman y confirman que el estado de la niña es irreversible", aseguró su madre, Selva Herbon, de 37 años y madre de otra niña de 10.

Dijo que los comités de bioética de entidades públicas y privadas han respaldado su petición de desconectar a Camila, además de apoyar la reactivación de proyectos de ley sobre eutanasia.

En abril de 2009, Camila "nació muerta" en una clínica de la periferia de Buenos Aires, "se la reanimó durante 20 minutos y se la conectó a un respirador artificial. Tuvo una encefalopatía crónica no evolutiva a raíz de falta de oxígeno en el momento del parto por procedencia de cordón umbilical", afirmó Herbon.

Juan Carlos Tealdi, experto en bioética del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, opinó que, a falta de una legislación sobre eutanasia, este tipo de casos "irreversibles" deberían ser resueltos de común acuerdo entre la familia del paciente y los médicos, que "éticamente no están obligados" a mantener un tratamiento que resulta ineficaz.

En marzo pasado, un mes después de reclamar sin éxito la autorización para una "muerte digna", falleció a los 19 años Melina González, quien padecía una enfermedad degenerativa y terminal que la había mantenido durante meses postrada en un hospital de Buenos Aires.