•   LA PAZ / EFE  |
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El presidente boliviano forjó una nueva mayoría, pero esta vez en contra, por insistir en que una carretera financiada y construida por Brasil, la emergente potencia americana, parta por la mitad una reserva ecológica, a lo que se oponen los indígenas que viven en ella.

Sindicatos, ecologistas, políticos de izquierda y asociaciones indígenas que hace seis años le ayudaron a llegar al poder, ahora apoyan a unos 1,500 nativos del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) que marchan hacia La Paz desde el 15 de agosto en contra de la carretera.

A ellos se suman quienes siempre han estado en contra de Morales, como la Jerarquía Católica, la mayoría del empresariado, partidos de centro y derecha, la izquierda no populista y otros que ahora, por convicción o coyuntura, desnudan al mandatario de dos de sus mantos predilectos: ecologista e indigenista.

La peor crisis desde 2006

El brutal ataque del domingo a los marchistas, que hasta Morales tildó de “imperdonable”, aunque luego pidió perdón, originó su peor crisis desde 2006, con dimisiones de dos ministros, un viceministro y otros funcionarios, entre acusaciones mutuas sobre quién mandó disolver la marcha.

Decenas de miles de bolivianos salieron a las calles el miércoles para repudiar la brutalidad policial y del Gobierno, encabezados por la Central Obrera Boliviana, COB, la mayor organización sindical del país, uno de muchos apoyos que el mandatario ha ido dejando a la vera del camino.

El Movimiento Sin Miedo, MSM, de centroizquierda y mayoritario en La Paz, que lo apoyó en las elecciones de 2005 y 2009, presenta ahora acusaciones judiciales contra él, similares a las que Morales impulsó para encarcelar o hacer huir del país a decenas de políticos de la oposición o de anteriores gobiernos.

Morales, que en semanas anteriores insistió en que la carretera atravesaría el Tipnis “sí o sí”,  volvió a defender la obra y negó toda responsabilidad en la brutal represión de los indígenas, al igual que sus ministros, y sigue empeñado en que la vía atraviese el Tipnis.

El gobierno y parte de la mayoría parlamentaria oficialista -varios diputados indígenas amenazan con abandonar a Morales- si siguen maniobrando para que se concrete esa vía de más de 300 kilómetros, vital para Brasil porque le dará salida al Pacífico, cruzando Bolivia y Perú.

Dirigentes del Tipnis explicaron a Efe que rechazan la obra porque temen que destruya esa reserva ecológica, al invadirla madereros y productores de hoja de coca, base para fabricar cocaína, de la vecina región del Chapare, donde Morales preside sindicatos de cocaleros a los que ha prometido más tierras.