•   MOSCÚ / AFP  |
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El presidente ruso, Dimitri Medvedev, contempló por primera vez una renuncia de Bashar al Asad, al estimar este viernes que el régimen sirio tenía que hacer reformas o irse, aunque Moscú se sigue oponiendo a toda injerencia de los occidentales.

“Trabajamos activamente con los dirigentes sirios para que efectúen reformas indispensables. Si no son capaces de realizar estas reformas, deben partir”, declaró Medvedev durante una reunión del Consejo de Seguridad ruso.

“Pero es al pueblo y al régimen sirio a los que corresponde decidirlo, y no a la OTAN o a ciertos países europeos”, añadió el presidente ruso, quien advirtió que Moscú seguirá bloqueando en la ONU “sanciones destinadas a desembocar en un cambio de régimen”.

Estas declaraciones llegan días después de que Rusia y China -miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU- vetasen un proyecto de resolución sobre la sangrienta represión de las manifestaciones en Siria.

Los países occidentales que habían presentado el martes un proyecto pidiendo “medidas selectivas” contra Siria criticaron duramente la decisión de Rusia y de China.
Según la ONU, la represión de las manifestaciones ha causado más de 2.700 muertos desde mediados de marzo.

Aliada desde hace tiempo de Siria, a la que suministra armamento, Rusia niega ejercer de defensora del régimen de Damasco y asegura que recibirá en octubre a dos delegaciones de la oposición siria como ya ha hecho antes, aunque sin grandes resultados.

Moscú había propuesto a la ONU su propio proyecto de resolución descartando sanciones e insistiendo en la necesidad de un diálogo político, como lleva diciendo desde hace meses.

El viernes, Medvedev reprochó a los autores del texto no haber incluido una cláusula que asegurase que no habría “ninguna injerencia militar en este conflicto”, ya que Moscú quiere evitar a toda costa que se repita el caso libio.