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El sonido de las cacerolas ha vuelto a Buenos Aires, donde cientos de personas protestan por tercer día consecutivo contra la política económica de la presidenta Cristina Fernández de Kichner, que esta noche ha fracasado en su intento de frenar la huelga del campo, que dura ya 15 días y está provocando un grave desabastecimiento en la capital argentina. Los mercados centrales no reciben alimentos y en el Gran Buenos Aires, los comerciantes han comenzado a sacar las mercancias de las tiendas para llevárselas a sus casas por miedo a los saqueos. En la ciudad de San Justo (Buenos Aires) los asaltos a los comercios han comenzado esta noche y la policía ha detenido a ocho personas.

"Humildemente les pido que levanten el paro para dialogar". Ante cientos de sus seguidores congregados en un centro de convenciones de la capital argentina y en un discurso televisado a todo el país, la presidenta Cristina Fernández ha puesto la pelota en el campo de los productores agropecuarios al asegurarles que está dispuesta a negociar sobre la subida de las retenciones a las exportaciones siempre y cuando las organizaciones agrarias levante el paro que ya dura quince días y está provocando desabastecimiento en Buenos Aires.

La respuesta ha tardado segundos en llegar. Han vuelto a sonar las cacerolas en Buenos Aires y en los bloqueos repartidos por todo el país se ha ratificado el paro.

"Denfensores de genocidas"

Con las habituales referencias al pasado golpista y críticas a la independencia de la prensa, Fernández subrayó que las protestas en Buenos Aires están liagadas a sectores que condenan la política del gobierno sobre derechos humanos y aseguró que en la Plaza de Mayo ha visto rostros "de defensores de genocidas". Fernández estaba flanqueada, entre otros, por el Gobierno en pleno, su marido el ex presidente Néstor Kirchner, el jefe del sindicato peronista Hugo Moyano y por el líder piquetero Luis D'Elía protagonista de los incidentes vividos en la Plaza de Mayo durante dos noches

Tensión y bloqueos

Este jueves la tensión se ha trasladado a numerosos puntos de bloqueo a lo largo de la geografía argentina, donde se producen intensas discusiones entre los huelguistas y camioneros que quieren romper los bloqueos.

En Córdoba se han producido graves incidentes, cuando varios camioneros han embestido con sus vehículos tiendas de campaña levantadas por los huelguista ante la mirada impasible de la policía. La gendarmería sí que ha actuado en cambio en otros puntos para abrir las rutas. El cuerpo ha recibido duras críticas por haber actuado así a escasos kilómetros del lugar donde desde hace más de un año ambientalistas respaldados por el Gobierno argentino mantienen bloqueada desde hace más de un año la frontera con Uruguay por el problema de la papelera.

La tensión es máxima entre el campo y los sectores que le apoyan en Buenos Aires y los sectores favorables al Gobierno. Como muestra el líder piquetero oficialista Luis D’Elía ha hecho unas declaraciones que no necesitan comentario: "Lo único que me mueve es el odio contra la puta oligarquía. No tengo problemas en matarlos a todos”.

El Gobierno y las entidades agropecuarias se mantienen firmes en sus posturas y se profundiza el desabastecimiento, sobre todo en Buenos Aires.