•   El Cairo / EFE  |
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El funeral en Qamishli (noreste de Siria) por el líder opositor kurdo Mashaal Tammo, asesinado el viernes, se convirtió hoy en una masiva demostración de ira y rechazo al régimen de Bachar al Asad, y acabó en un nuevo baño de sangre con víctimas civiles.

La acción represora de las autoridades acabó con la vida de trece personas en todo el país, según los Comités de Coordinación Local, aunque el también opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos rebaja esa cifra a diez.

El asesinato de Tammo ha marcado un punto de inflexión en la estrategia de hostigamiento del régimen, al ir dirigido contra un líder opositor y además de la minoría kurda, a la que el gobierno había intentado hasta ahora no involucrar en las protestas.

La rotunda condena de Estados Unidos o la Unión Europea hacia este crimen evidencia que no se trató de una muerte más, como también dejaron de manifiesto las multitudinarias manifestaciones en el norte de Siria para denunciar el asesinato.