•   LIMA / AFP  |
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El gobierno peruano defendió ayer martes su decisión de pasar a retiro a 30 generales de la Policía como parte de una “reingeniería” de esa institución, con el fin de enfrentar al narcotráfico, la delincuencia y la corrupción policial, una medida cuestionada por la oposición.

“Estamos haciendo una necesaria reingeniería en la Policía Nacional, y para eso el Estado necesita reformarse; todo el mundo pide la reforma del Estado, pero cuando se rompen algunos esquemas se dice que está mal”, dijo el ministro del Interior, Óscar Valdés.

La decisión del gobierno redujo de 55 a 25 el número de generales en actividad dentro del propósito del gobierno de hacer más eficiente a la institución policial, frente a los problemas de la inseguridad ciudadana y el auge del tráfico de drogas.

Valdés aseguró que la reestructuración policial responde a una “medida estudiada”.

“No puede ser que la Policía tenga 55 generales, 900 coroneles, más de 2,000 comandantes y sigamos con el statu quo en que todo sigue igual; en algún momento se tienen que tomar decisiones”, subrayó a la radio RPP.

“El objetivo de la reingeniería es tener solo 20 generales, 300 coroneles, 900 comandantes, 1,200 mayores, y de esa manera dar una estructura piramidal a la Policía, con más suboficiales, más tenientes y capitanes”, explicó.

Valdés refirió que en los últimos años la disciplina de la policía decayó mucho, y que para subsanar eso habrá “muchas medidas que van a levantar polvo”.

La decisión del gobierno generó críticas de sectores de la oposición, que señalaron que el pase a retiro de los generales es un descabezamiento, un maltrato a la Policía y un intento de copamiento del cuerpo policial con allegados al gobierno.

“Eso es maltratar a la institución, eso no favorece a la moral policial”, dijo el general retirado, Remigio Hernani, ex Ministro del Interior en el anterior gobierno de Alan García, que terminó funciones en julio.

El congresista Octavio Salazar y también ex titular del Interior en la época de García, sostuvo que se trata de un “descabezamiento generacional” y que el precio que se va a pagar es muy alto, porque “cuando se quieren hacer cambios se hace primero un diagnóstico de la estructura, pero no se saca de frente a 30 generales”.