•  |
  •  |

La ayuda internacional para los miles de damnificados del fuerte terremoto que sacudió la región centro sur de Perú se incrementaba ayer en momentos en que las autoridades enfrentaban saqueos de la población afectada, desesperada por la escasez de alimentos y carpas donde vivir.

Los primeros saqueos y actos de pillaje registrados el viernes en Pisco, la localidad más devastada por el sismo, ilustran bien las dimensiones del drama de los sobrevivientes, muchos de ellos obligados a dormir al aire libre desde hace dos días.

La desesperación puso en evidencia las enormes dificultades del gobierno de Alan García para distribuir en forma organizada la ayuda local e internacional que viene recibiendo.

Llamado a la calma
García lanzó un enérgico llamado público a la calma para evitar un desborde popular y garantizó que nadie se quedará sin recibir agua, alimentos y carpas.

“No hay que caer en desesperaciones exageradas sabiendo que el Estado está presente y que nadie va a morir de sed y nadie va a morir de hambre, eso puedo garantizarlo”, señaló el mandatario en una alocución en Pisco, donde despacha desde el jueves.

El presidente explicó que la demora en hacer llegar la ayuda externa, que recién empieza a ser recibida en Lima, se debe a que su gobierno priorizó la evacuación de más de 400 heridos graves a hospitales de la capital peruana.

El primer ministro Jorge del Castillo pidió también serenidad, y señaló, por su lado, que la ayuda por vía terrestre es muy lenta por los derrumbes sobre la única carretera que comunica a Lima con la región centro sur, la Panamericana Sur.

“Los vehículos han pasado a cuentagotas, y eso ha hecho muy lenta la llegada de la ayuda”, declaró Del Castillo.

Amplia zona devastada
La amplitud de la zona devastada por el terremoto de 7.7 grados Richter, que se extiende desde Cañete a Ica (de 140 km a 300 km) al sur de Lima, complicó la tarea de los socorristas para entregar ayuda por vía terrestre.

El primer ministro agradeció a la comunidad internacional por la ayuda enviada y por la prometida.

Las cifras extraoficiales de damnificados fluctúan entre 60,000 y 200,000 en Ica, Cañete, Chincha y Pisco, las ciudades más cercanas al epicentro, según cálculos de la prensa a falta de información oficial.

El fuerte terremoto dejó más de 500 muertos hasta el momento, aunque existe el temor de que el balance aumente conforme se remueven los escombros de miles de casas derrumbadas que todavía quedan.

La falta de alimentos, agua, medicinas y carpas se convirtió en un denominador común. Más de 16,000 viviendas se derrumbaron.

“Dormimos en las calles, no hay lugares donde comprar alimentos. No hay presencia de apoyo policial ni de médicos en varias zonas”, se quejó un poblador de Pisco.

El puente aéreo de Lima a Pisco se mantiene desde el jueves, y el gobierno anunció este viernes la puesta en marcha de un puente marítimo entre el puerto del Callao, vecino a Lima, y el puerto de Pisco.

Un barco hospital peruano y dos barcos de la armada con toneladas de ayuda humanitaria zarparon para Pisco.

Apoyo internacional
El presidente García resaltó, además, el “estímulo y apoyo” de la comunidad internacional, y destacó en especial la ayuda de los gobiernos de Bolivia (la primera en llegar) y de Colombia, cuyo presidente, Álvaro Uribe, llegará a Lima el domingo con donaciones para los damnificados.

Colombia anunció que sumará un barco de 600 toneladas con ayuda a los dos aviones cargueros ya enviados a Pisco, según el presidente peruano.

Estados Unidos anunció el envío de un equipo de evaluación y otro de médicos y ayuda en dinero para el país. España mandó un avión con 100 toneladas en materiales de emergencia y personal para trabajar en rescate de víctimas.

Venezuela también se sumó a la lista y despachará “varios aviones” de ayuda humanitaria reveló García, citando una conversación telefónica que mantuvo con el presidente Hugo Chávez horas antes.

Los envíos de Argentina y Chile arribaron el viernes al aeropuerto militar de Lima. García recibió personalmente los víveres y medicinas que llegaron en un avión de la Fuerza Aérea chilena.

También Brasil y México se sumaron al socorro internacional: el gobierno brasileño comenzó a despachar 46 toneladas de alimentos, mientras que el mexicano envió cuatro plantas potabilizadoras de agua con capacidad de 3,500 litros por hora cada una, 23 médicos, medicamentos e insumos para atender a 1,000 personas, y ropa.

Se estrella helicóptero con ayuda
En tanto, un helicóptero militar que transportaba ayuda para los damnificados se precipitó a tierra en un campo ferial en la ciudad de Ica sin dejar víctimas, informaron medios de prensa presentes en el lugar.

Sus siete tripulantes, todos miembros de la Marina de Guerra, resultaron sólo con magulladuras a consecuencia del impacto del aparato sobre un depósito que estaba inhabitado, según los reportes.

El helicóptero perdió altura, y, al parecer, el piloto que sobrevolaba sobre una zona urbana buscó un lugar donde no pudiera provocar daños o víctimas, dijeron testigos a los medios de prensa.

La aeronave, perteneciente a la Aviación Naval, llevaba alimentos y medicinas a los damnificados que se encontraban en el cercano estadio Picasso Peratta, escogido como lugar de refugio de los damnificados.