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Un bebé vivo fue hallado en la iglesia San Clemente de Pisco en la madrugada del jueves, luego de permanecer siete horas debajo de sus escombros tras el fuerte terremoto que sacudió esta ciudad, informó ayer sábado el hombre que lo rescató.

“Pensé que estaba muerto, lo levanté con cuidado y noté que su corazón latía. Lo limpié y ahí empezó a estornudar y a llorar”, dijo Rómulo Palomino a la agencia estatal Andina.

“El bebé se encontraba debajo de una ruma de palos, en estado inconsciente, y totalmente cubierto de polvo”, señaló Palomino, quien contó que acudió a la iglesia cuando le informaron que sus padres habían concurrido a escuchar misa el miércoles, día del terremoto.

“Vine de Paracas a Pisco (unos 10 km) corriendo entre casas derrumbadas y el agua que se había salido por el maretazo (marejada)”, comentó.

Respirando polvo y muerte
“En siete horas hallé y saqué a más de 20 cadáveres cuando me encontré con el niño. Me emocioné al notar que estaba con vida. Era un milagro que hubiera sobrevivido tantas horas respirando sólo polvo y muerte”, dijo.

Cuenta que su hijo José llevó al bebé al hospital, pero allí nadie lo pudo atender entre los cientos de heridos y muertos que colmaban pasillos y patios.

Relata que su hijo “no tuvo otra alternativa que llevarlo hasta Paracas donde lo dejó al cuidado de su madre”.

Ana de Palomino, esposa de Rómulo, relató que “el bebé se encuentra en buen estado de salud y espero que las autoridades encuentren a sus padres para devolvérselo”.

“Lo estoy cuidando con lo poco que tengo, aunque le falta leche y ropita”, manifestó la humilde señora que perdió su casa y todas sus pertenencias por el sismo.

Sus padres muertos
Palomino encontró los cuerpos de sus padres muertos y tomados de las manos bajo toneladas de adobe.

Pero haber rescatado al niño “es el consuelo que llevaré para toda mi vida”, dijo el rescatista.

Nace un bebé en hospital de campaña
Un bebé de 3,5 kilos de peso, a quien sus padres pondrán por nombre Rafael Jesús, nació en el hospital de campaña instalado en la Plaza de Armas de Pisco, ciudad devastada por un terremoto que el miércoles azotó a todo Perú y que dejó más de 500 muertos.

El bebé nació en la madrugada de ayer sábado y fue visitado por el presidente Alan García, quien despacha desde el jueves en esa ciudad, 240 kilómetros al sur de Lima.

“Los dolores de parto me vinieron en la casa de mi mamá, que estaba destruida y con un solo cuarto en pie, y me vine para la plaza, donde había un hospital de campaña”, dijo Erica, la madre.

El niño “se va a llamar Rafael Jesús; Rafael por el arcángel y Jesús por el que está arriba”, dijo la madre, quien ha recibido gran atención de todos los socorristas y de otros damnificados.

“Es una alegría para mí y para mi familia”, indicó, y añadió lo emocionada que se encuentra por haber recibido la visita del presidente García.

“Ahora todo empieza de nuevo para mí. Mi hijo me dará las fuerzas para seguir adelante. Estoy muy contento porque ahora tengo una nueva vida y alguien por quien luchar”, manifestó por su parte Jesús Boquillaza, padre del menor tras recibir el saludo del presidente.

“Estaba en mi cuarto cuando ocurrió la tragedia. Lo primero que hice fue coger a mi esposa y llevarla a un sitio seguro. No pensamos nunca lo que después iba a ocurrir”, dijo el padre.
Una brisa de vida
El presidente, con el niño en brazos, indicó que era una señal del triunfo de la vida sobre tanta muerte que había azotado al país.

“Me avisaron y vine corriendo para ver al niño, porque es un mensaje muy bonito, es un milagro en medio de los muros caídos y del dolor”, indicó el mandatario en la carpa donde nació el pequeño.

“Es una brisa de vida y nadie puede dejar de estar feliz pese a que estamos pasando esta tragedia. Este niño va a ser un peruano que va a vivir hasta el año 2100, y es un mensaje de esperanza”, agregó el mandatario.