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  • EFE

El ex presidente de Guatemala y actual diputado del Congreso, Vinicio Cerezo, asegura que el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, no merecía el Premio Nobel de la Paz porque "Esquipulas II" fue un trabajo colectivo y el "Plan Arias es una mentira histórica".

Cerezo hizo las declaraciones al periódico electrónico salvadoreño "El Faro", que las publica hoy, cuando en Nicaragua se celebran actos conmemorativos por el vigésimo aniversario de la firma del acuerdo que encaminó a la pacificación de los países centroamericanos, a la que asisten los dos.

Cerezo señaló que la iniciativa del plan para pacificar la región fue suya y el desarrollo del mismo fue un arduo trabajo de todos los gobernantes firmantes, tres aún con vida: el propio Cerezo, de Guatemala; Oscar Arias, de Costa Rica; y Daniel Ortega, de Nicaragua, que repiten mandato 20 años después.

"El Nobel lo merecíamos los cinco presidentes, francamente. La iniciativa fue mía, de eso no hay ninguna duda. Cuando yo propuse la reunión de presidentes y el plan de paz -que todavía no estaba en una fórmula de acuerdos-, Arias no estaba todavía como presidente de la república, no había sido electo", afirmó Cerezo.

Señaló que "Naturalmente yo no puedo decir que el presidente Arias no se sumó a esto con mucho entusiasmo. El creía que había que lograr la paz en América Central, sólo que tenía una concepción diferente de las cuestiones".

Como ejemplo, citó que Arias "Miraba a Nicaragua como una Nicaragua revolucionaria, no necesariamente democrática, y que entonces el esfuerzo debería ser hecho entre cuatro presidentes "democráticos" y un presidente "no democrático", también entre comillas. Esta era una afirmación".

Consultado si se refería a la creación de la "Comunidad Democrática Centroamericana" de cuatro países, Cerezo respondió "Sí señor. Esa fue la propuesta básica de Arias. Nosotros dijimos no, no, no".

Arias, que convocó a una reunión en San José para discutir su "plan", pretendía, según Cerezo "unirnos los cuatro para exigirle a Daniel Ortega que se volviera democrático. Eso conducía a la polarización".

Añadió que "Decidimos hacer una nueva reunión en donde estuviéramos todos. Esa fue la propuesta mía, apoyada por Napoleón Duarte (de El Salvador). Esa fue crucial, porque entonces nos vinimos a la reunión primera de Esquipulas" (Guatemala), en junio de 1986.

Mentiras de Arias

Cerezo dijo que en esa reunión se suscribió "el acuerdo de hacer un acuerdo", en un monasterio de la ciudad guatemalteca, que garantizaba medidas de seguridad.

Aseguró que es "absolutamente mentira" que Arias haya llegado a presentar un documento y "los suecos han de estar arrepentidos de haber tomado esa decisión (de darle el Premio Nobel)", pero "no lo pueden decir".

Remarcó que los presidentes centroamericanos buscaban acuerdos sin intervención de otros países, principalmente de Estados Unidos, porque podría polarizar más la situación.

Según los americanos, dijo, "Nicaragua se estaba armando con Mig 21, con misiles, con tanques Stalin"... Y nos hubieran dicho que para estar preparados militarmente había que comprar F-4, tanques M-40 y estar listos para la guerra".

"Entonces dije: este es mal negocio para los centroamericanos. Y esa se volvió una frase muy histórica: la guerra se vuelve un mal negocio para nosotros. Nosotros recogemos los muertos y ustedes nos venden las armas", añadió Cerezo.

Sobre por qué se le otorgó el Premio Nobel a Arias, Cerezo opinó que fue la mezcla de tres factores, la influencia de EEUU, "porque "Costa Rica siempre ha sido como un aliado de los Estados Unidos", el reconocimiento a su "democracia consolidada" en la región, y el "lobby" correcto de "los socialdemócrata que estaban con Arias".

Preguntado por qué tardó veinte años para hacer esas declaraciones, Cerezo afirmó: "No me he tardado, lo que pasa es que no me han querido escuchar".