Jorge Eduardo Arellano
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La renuncia del principal asesor de Hillary Clinton, tras saberse que su empresa de relaciones públicas trabajaba también para el gobierno de Colombia, supone un nuevo golpe a la ex Primera Dama dos semanas antes de una crucial primaria para la investidura demócrata en la carrera a la Casa Blanca
Mark Penn, presidente de una empresa de relaciones públicas cercana a la pareja Clinton desde la campaña por la reelección del ex presidente Bill Clinton, en 1996, perdió su cargo de “estratega jefe” de Hillary Clinton, y sólo será consultado para los sondeos realizados por una de sus empresas.

“Es increíble”, comentó ayer lunes David Axelrod, el antiguo estratega de Barack Obama, rival de Clinton en la carrera por la candidatura demócrata.

Axelrod destacó en la cadena de televisión MSNBC que Penn estaba junto a Clinton desde su primera campaña por acceder al Senado en 2000, y que había “orquestado (...) la indignación virtuosa” del equipo de Clinton sobre la supuesta falta de convicción de Obama para modificar enteramente la política comercial.

La destitución de Penn tiene lugar después de la revelación de su encuentro la semana pasada con la embajadora de Colombia en Washington, que había contratado a su empresa de relaciones públicas para hacer campaña en favor del tratado de libre comercio entre Bogotá y Estados Unidos.

Clinton se pronuncia contra ese tratado, y el viernes Penn reconoció haber cometido “un error de juicio” a propósito de su contrato con las autoridades colombianas que, molestas, rompieron el compromiso laboral con la empresa.

El paso en falso de Penn fue particularmente comprometedor debido a la cercanía de la primaria del estado de Pensilvania, donde el voto obrero, escéptico respecto al libre comercio, será decisivo. La coalición sindical “Change to win” (‘Cambiar para ganar’), que apoya a Obama, reclamó el despido de Penn.

La partida fue anunciada el domingo de noche en un comunicado lapidario de la jefa de campaña de Clinton, Maggie Williams, quien también llegó a su puesto durante una reorganización precedente del entorno de la ex primera dama en febrero.

“Tras los episodios de los últimos días, Mark Penn pidió ser relevado de sus funciones de estratega jefe de la campaña de Clinton”, escribió Williams.

Esta reorganización ocurre a dos semanas de las primarias de Pensilvania (este), el 22 de abril. Los analistas prevén una victoria de la senadora por Nueva York, que no le permitiría sin embargo superar la brecha que la separa de Obama.

Cuando sólo falta que 10 estados y territorios se pronuncien sobre la candidatura demócrata, Hillary Clinton dispone, según el sitio independiente RealClearPolitics, de 1,502 delegados a la convención del partido encargada de designar al candidato en agosto, contra 1,637 delegados de Obama.

Se atribuye a Penn haber forjado la imagen de firmeza y competencia de Clinton y de haber inspirado el aviso de televisión más conocido de su campaña.

Penn mantiene relaciones notoriamente malas con varios colaboradores de Clinton, en particular con su director de comunicación y nuevo estratega, Howard Wolfson.