Jorge Eduardo Arellano
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El presidente estadounidense, George W. Bush, abrió ayer lunes una dura batalla con la oposición demócrata, al enviar al Congreso el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia para forzar su aprobación este mismo año, sin garantías de lograr un apoyo suficiente.

“La necesidad de este tratado es demasiado urgente, los desafíos para nuestra seguridad nacional son demasiado elevados para dejar que este año acabe sin que haya una votación”, advirtió Bush, en una larga declaración desde la Casa Blanca, en presencia de la embajadora colombiana, Carolina Barco.

“Esperar más para enviar el proyecto de ley sería correr el riego de que el Congreso acabe la legislatura sin que haya ni siquiera una votación”, añadió el presidente, que con su envío del texto al Capitolio abrió una cuenta atrás de 90 días de sesión para que sea aprobado sin modificación o enmiendas.

La respuesta de los demócratas, que controlan ambas cámaras del Congreso, no se hizo esperar. En un comunicado, el jefe de la mayoría del Senado, Harry Reid, calificó la decisión “unilateral” del mandatario republicano de “gran error”, y aseguró que iba a “reducir significativamente el apoyo al TLC”.

La pasada semana, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ya había “desaconsejado” al presidente de enviar el TLC al Congreso, donde necesita al menos el apoyo de 30 congresistas demócratas, según las estimaciones, para ser aprobado.