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Irán celebró ayer martes la Jornada Nacional de la Tecnología Nuclear, en la que el presidente Mahmud Ahmadinejad anunció la próxima instalación de 6,000 nuevas centrifugadoras, un nuevo desafío en particular ante las nuevas amenazas estadounidenses de sanción.

Las grandes potencias occidentales, cuyos representantes deben reunirse el 16 de abril para discutir el caso nuclear iraní, condenaron inmediatamente el anuncio de Ahmadinejad.

“El proceso de fase de instalación de 6,000 nuevas centrifugadores ha comenzado”, declaró el jefe de Estado durante una visita a la fábrica de Natanz, en el centro de Irán, sin precisar cuántas habían sido instaladas.

Esta Jornada Nacional de la Tecnología Nuclear marcó el segundo aniversario del inicio del enriquecimiento de uranio en Irán, el 9 de abril de 2006.

Ahmadinejad vio “la nueva generación de centrifugadoras” en Natanz, según la agencia iraní ISNA.

La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) señaló en su último informe en febrero que continuaban las “obras de instalación” para nuevas centrifugadoras, además de las 2,952 que ya están en actividad.

El polémico uranio
El enriquecimiento de uranio es el principal tema de discordia entre la República islámica y las grandes potencias occidentales, ya que permite obtener combustible para una central nuclear pero también la materia prima para una bomba atómica.

Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia) y Alemania, acordaron discutir las medidas a tomar para obligar a Irán a suspender su enriquecimiento.

El Consejo de Seguridad de la ONU ya adoptó tres resoluciones contra Irán, dos de las cuales están acompañadas de sanciones, para obligarlo a suspender este programa, pero sin éxito.

La Casa Blanca advirtió este martes a Teherán sobre un aislamiento creciente y del riesgo de nuevas sanciones internacionales.

“El gobierno iraní continúa violando numerosas resoluciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y cada una de las decisiones que toma continúan aislando a su población y exponiendo (al régimen) a nuevas sanciones internacionales, financieras y diplomáticas”, dijo un portavoz de la presidencia estadounidense, Gordon
Johndroe.

Sanciones no están
en agenda, dice Ruisa
La sanciones “no están en la agenda”, dijo en cambio el canciller ruso Serguei Lavrov a la radio Ecos de Moscú.

“La resolución dispone que Irán tiene 90 días para responder, y ese plazo aún no ha expirado. Vamos a esperar la respuesta de Irán. No creo que le vaya a gustar a todo el mundo”, añadió el canciller ruso.

En su último informe, fechado el 22 de febrero, la AIEA anunció que a mediados de enero había recibido informaciones de Irán sobre un nuevo tipo de máquina, llamada IR-2.

Esta institución constató a fines de febrero la instalación de por lo menos 31 centrifugadoras en la planta experimental de enriquecimiento, situada en el complejo de Natanz.

El modelo, derivado del modelo P-2 paquistaní, que a su vez es de origen europeo, es teóricamente más competitivo que el modelo P-1 que actualmente se utiliza en Natanz.

Durante la anterior “fiesta nuclear”, Ahmadinejad anunció el paso a una etapa de enriquecimiento “industrial” del uranio, con un objetivo de 50,000 centrifugadoras.

Pero dicha meta está lejos, pues los técnicos iraníes parecen encontrar dificultades para hacer funcionar sus instalaciones a capacidad plena.

En su último informe, la AIEA señaló que la producción de uranio débilmente enriquecido en la fábrica de Natanz era “muy inferior” a su capacidad teórica.