•   Quito, Ecuador  |
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  • AP

El presidente Rafael Correa designó el miércoles a un nuevo ministro de Defensa, tras la inesperada dimisión del titular, en tanto dos altos jefes de las fuerzas armadas también renunciaron, en medio de tensiones por cuestionamientos del mandatario a la actuación de los cuerpos de inteligencia.

En su discurso luego de tomar juramento a Javier Ponce como nuevo ministro de Defensa, Correa señaló que ''no es el escenario para una cacería de brujas sino para un saludable proceso crítico y de ejercicio de la transparencia'' que imprimirá en su gestión.

Ponce, un periodista que fue articulista de los diarios El Universo y Hoy, se desempeñaba hasta ahora como secretario particular del presidente Correa. Reemplazó a Wellington Sandoval, un médico que ocupaba la cartera de Defensa.

En los últimos días, Correa cuestionó el trabajo de los cuerpos de inteligencia militar y policial y denunció una supuesta infiltración de la central de inteligencia de Estados Unidos, CIA, en las instituciones ecuatorianas.

Casi simultáneamente a la ceremonia de juramento del nuevo ministro, se conoció la renuncia de dos jefes militares.

''Yo siento que como cabeza del ejército ha sido cuestionada la institución, no existe la confianza de quien está al frente de la institución y es por eso que he puesto a disposición del Señor Presidente mi cargo'', dijo a periodistas el comandante del Ejército, general Guillermo Vásconez.

Por separado, el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Héctor Camacho, también confirmó a periodistas que ''acabo de presentar'' el cargo a disposición del presidente.

''El valor de hablar de la intromisión de la CIA en nuestro país lejos de provocar rasgamientos de vestiduras puede ser una oportunidad para continuar ajustando la cooperación internacional a los objetivos nacionales'', afirmó Ponce luego de jurar en el cargo.

Se mostró partidario de ''robustecer las formas de cooperación entre nuestros países del sur de modo de contar pronto con un sistema regional del sur. Es así como pienso deben tomárselo nuestras fuerzas armadas y nuestra policía''.

En una cadena radial el sábado, el gobernante manifestó que ''los sistemas de inteligencia ecuatoriana están totalmente infiltrados y sometidos a la CIA''. Incluso, aseguró que ''hay oficiales que trabajan para la CIA, antes que para el gobierno'' del Ecuador.

El mandatario señaló que ''hay casos vergonzosos en que la CIA financia ciertas unidades de inteligencia ecuatorianas'', cuyos informes eran remitidos a su central que, a su vez, se los transmitía al gobierno de Colombia.

''Vamos a empezar a ser un país soberano e independiente. Ya basta de servicios de inteligencia que incluso son financiados por la embajada de Estados Unidos, financiados por la CIA. Cortaremos todo esto y tendremos servicios de inteligencia de los ecuatorianos, para los ecuatorianos, no para servir a potencias extranjeras'', dijo Correa.

El general Vásconez rechazó los cuestionamientos del presidente que señalan que ''está entregado este sistema (de inteligencia) al servicio y al interés de otros países lo que yo no comparto porque nuestra actitud siempre ha sido en defensa de nuestra soberanía y de los intereses institucionales y del país''.

El mandatario se refirió al tema, a raíz de que los cuerpos de inteligencia ecuatorianos no le informaron oportunamente y de manera completa sobre la información que poseían sobre las relaciones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Ecuador y esos datos fueron enviados primero al gobierno colombiano.

Un caso que evidenció esa situación fue el del ecuatoriano Franklin Aisalla que estaba vinculado con las FARC.

Aisalla, murió en el campamento del grupo rebelde que fue atacado el 1 de marzo por militares colombianos en territorio ecuatoriano, donde también fue abatido, Raúl Reyes, importante jefe rebelde.

Colombia difundió fotos, videos y más información sobre la relación de Aisalla con altos dirigentes de las FARC. Ecuador admitió más tarde que las oficinas de inteligencia militares y policiales investigaban al hombre desde hace cinco años, algo de lo que Correa no estaba enterado hasta que apareció publicado por la prensa.