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La Cámara de Representantes, controlada por la oposición demócrata, dejó ayer jueves sin efecto el plazo para debatir obligatoriamente el Tratado de Libre Comercio con Colombia, en un desaire al presidente George W. Bush, quien esperó forzar su aprobación en muestra de amistad a su aliado sudamericano.

Con votación de 224-195, la Cámara eliminó la regla que le obliga a debatir y votar por el tratado en un plazo de 60 días legislativos, conforme lo señala la ley de promoción del comercio o “fast track’’ bajo la cual fue negociado.

Apelando a esa disposición, Bush, quien dejará el cargo a un sucesor en enero, envió unilateralmente el lunes el acuerdo colombiano al Congreso, temeroso de que sus opositores en la legislatura pudieran seguir demorando el inicio del debate regular y no abordarlo este año.

La presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, dijo que la votación no eliminaba el tratado en sí, sino que abría un nuevo plazo en el cual esperaba considerar más detenidamente aspectos de la economía nacional y ayudar a trabajadores estadounidenses afectados por el comercio.

Consecuencias negativas
“Esta decisión tendrá consecuencias profundamente negativas para nuestros trabajadores, nuestras relaciones con Colombia y nuestra credibilidad”, dijo la representante comercial estadounidense y miembro del gabinete presidencial, Susan Schwab. “Éste es un día triste para Estados Unidos’’.

Pese a que fue una votación mayormente partidista, una decena de demócratas votaron en contra de la suspensión del debate.

La acción de Bush de forzar el debate legislativo --que iba a completarse con otros 30 días obligatorios en el Senado-- había sido tomada como “una falta de respeto’’ a los calendarios propios del Congreso y encontró el inmediato rechazo de Pelosi, quien se alzó como la gran ganadora del enfrentamiento de poderes.

“Ésta no es una acción contra nadie y menos aún contra el pueblo de Colombia’’, dijo Pelosi. ‘’Colombia es nuestro amigo, es un país de nuestro vecindario, y su amistad es importante para Estados Unidos. Pero tenemos preocupaciones sobre los trabajadores en Colombia y respetamos el liderazgo del presidente (Álvaro) Uribe’’.

“Antes de aprobar otro acuerdo comercial, queremos hacer algo positivo por nuestra economía, con nuestros propios plazos...’’
Lincoln Díaz Balart, republicano de la Florida, dijo que votar por la suspensión de los 90 días era como “decir no me importa’’ a los avances de Colombia con Uribe en la vigencia de las instituciones democráticas.

Suspensión sin precedentes
David Dreier, el republicano de mayor jerarquía en el Comité de Reglas, dijo que la suspensión “no tiene precedente’’ en la historia legislativa y equivalía a jugar ‘’en favor de los intereses de Hugo Chávez’’, el presidente venezolano que es uno de los críticos más severos de Estados Unidos en la región.

“He visto las transformaciones que están ocurriendo en Colombia’’, dijo Dreier, quien ha integrado una de varias delegaciones de legisladores que el gobierno de Bush ha llevado a varias ciudades colombianas con el propósito de promover el debate regular, una meta que resultó inalcanzable.

La ley del “fast track” ha expirado el año pasado, pero los acuerdos negociados bajo su cobertura tienen vigencia. En esa situación se encuentran también los tratados con Panamá y Corea del Sur, y otros que ya fueron ratificados esta década como los de Chile y Centroamérica, en la región.

El propósito de esa ley, aprobada por primera vez en los años 70, era quitar al Congreso su potestad de enmendar los tratados comerciales internacionales negociados por el gobierno, a fin de que los futuros socios confiaran en que no habría cambios al momento de su ratificación. El Congreso sólo podía votar por el paquete “sí’’ o “no’’.