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  • AFP

Gran Bretaña conmemoró el décimo aniversario de la muerte de Diana de Gales con varias ceremonias, entre ellas una misa en Londres en la que sus hijos, Guillermo y Enrique, la declararon "la mejor madre del mundo" y rindieron tributo a su pasión por la vida.

En la ceremonia oficial, los dos príncipes, que tenían 15 y 12 años cuando murió su madre, leyeron oraciones, entonaron himnos y recordaron con emoción a su madre, que falleció hace exactamente diez años en un accidente en París junto con su pareja, Dodi Al Fayed y el chofer Henri Paul.

La mejor madre

"Ella fue, sencillamente, la mejor madre del mundo y la extrañamos", afirmó el príncipe Enrique, honrando también el "incomparable amor por la vida" de Diana, cuya muerte provocó una reacción de duelo jamás vista en este país.

Los hijos de Carlos de Inglaterra y Diana fueron quienes organizaron el servicio privado celebrado en la capilla de la Guardia Real, cerca del palacio de Buckingham, a la que asistió la familia real en pleno.

"Guillermo y yo podemos dividir nuestra vida en dos partes. Los años en que fuimos bendecidos con la presencia física de nuestra madre y nuestro padre. Y luego, estos diez años desde que murió nuestra madre", dijo Enrique en la misa oficiada en presencia de sus abuelos, la reina Isabel II y el Duque de Edimburgo.

"Nos besaba todas las noches antes de dormirnos, y su sonrisa radiante nos esperaba al regreso de la escuela. Nos daba valor cuando nos sentíamos inseguros o nerviosos" agregó el príncipe, en su sentido homenaje a su madre en el que evocó recuerdos personales y describió a la princesa como su "guardián, amiga y protectora".

“Hizo feliz a tanta gente”

"Ambos pensamos en ella cada día. Hablamos de ella y nos reímos juntos de todos estos recuerdos", dijo Enrique, que tenía sólo 12 años cuando murió su madre. "Hizo feliz a tanta gente. Queremos que sea recordada así", concluyó.

En esa ceremonia, que congregó a unas 500 personas invitadas por Guillermo y Enrique, brilló por su ausencia Camilla, la segunda esposa del príncipe Carlos, que desistió de asistir tras una oleada de hostilidad del público, la prensa y de amigas íntimas de la popular princesa.

A la ceremonia, en la que se escucharon piezas musicales de Mozart y Rachmaninov, que figuraban entre las favoritas de Diana, asistieron el primer ministro, Gordon Brown, su antecesor en el cargo, Tony Blair -quien hace 10 años bautizó a Diana como la "princesa del pueblo"-, y miembros de la familia Spencer.

También participaron el cantante Elton John, las damas de honor y los pajes que acompañaron a Diana en su boda con Carlos, en 1981, el fotógrafo Mario Testino y representantes de organizaciones benéficas con las que la colaboraba la princesa, así como dos medio hermanas de Dodi al Fayed, invitadas por los príncipes.

Mientras tanto, un servicio religioso frente al Palacio de Kensington, la residencia en Londres de la carismática princesa, reunió a centenares de sus admiradores, que a lo largo del día acudieron a depositar ramos de flores, poemas, cartas, fotografías y recuerdos en tributo de Diana.

Dos minutos de silencio

Por su parte, en los almacenes Harrods del centro de Londres, propiedad del millonario egipcio Mohamed Al Fayed, el padre de Dodi, se observaron dos minutos de silencio en recuerdo de la pareja, que él asegura que fue "asesinada".

Mohamed Al Fayed siempre ha sostenido que fue un crimen el accidente que sufrió el coche en el que viajaba la princesa y su hijo, en la madrugada del 31 de agosto de 1997, en el túnel del puente del Alma en París.

Decenas de ramos de flores yacían en los espacios dedicados a la pareja dentro de los lujosos almacenes: un lugar en el subsuelo, donde se levanta un pequeño altar, y una estatua de la pareja bailando, en la planta baja.

También se instaló un escaparate decorado especialmente para la ocasión en la fachada de los almacenes y dos banderas británicas flotaban a media asta.

Mohamed al Fayed --que afirma que la princesa y su hijo fueron víctimas de un complot en el que están involucrados miembros de la familia real británica-- no fue invitado por Guillermo y Enrique a la misa en memoria de la princesa.

Pero la hija del millonario, Camilla, medio hermana de Dodi, sí asistió. Al mismo tiempo, se llevaron a cabo actos en homenaje de Diana en otros lugares de Gran Bretaña, como en Althorp, la casa de la familia Spencer en el norte de Londres, que abrió sus puertas gratis al público, y en Manchester y Bristol, ciudades del norte de Inglaterra, donde se celebraron servicios religiosos en recuerdo de Diana.