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La Iglesia Unida de Cristo de Simi Valley (EE.UU.), que acoge a una mexicana indocumentada y a su hijo estadounidense, deberá pagar al ayuntamiento casi 400 mil dólares para cubrir los gastos policiales de una protesta anti-inmigrante ocurrida el domingo pasado, informó hoy un diario local.

Según el periódico Ventura County Star, la factura que recibirá la Iglesia recoge los costos en los que incurrió el ayuntamiento de Simi Valley (California) por una concentración de activistas anti-inmigrantes delante del templo, que requirió la presencia de la Policía.

La concentración, organizada por el grupo "Save Our State", tuvo lugar para protestar contra la decisión de los líderes religiosos de acoger a una inmigrante ilegal de origen mexicano a quien se identificó sólo como Liliana y su hijo nacido en Estados Unidos, para que no la deporten.

Esta protesta fue contrarrestada por grupos pro-inmigrantes, que apoyaron la medida tomada por la Iglesia de Simi Valley.

Disturbios por albergar a ilegal
Las autoridades de esa ciudad consideran que la Iglesia, al hacer pública su decisión de albergar a una inmigrante ilegal, ha provocado esta concentración y los consiguientes disturbios.

El alcalde de Simi Valley, Paul Miller, calificó a los miembros de la Iglesia irresponsables por "dar cobijo a una inmigrante ilegal", y subrayó que el ayuntamiento tiene la "obligación de proteger a todos los ciudadanos de potenciales actos violentos, aunque se deriven de una acción mal concebida".

La ciudad rara vez envía facturas por servicios policiales a empresas o instituciones, pero cuando lo hace es por asuntos de menor alcance como demasiadas llamadas de un bar o repetidas reclamaciones por ruido excesivo, según un responsable del ayuntamiento.

La Iglesia acoge a Liliana, residente de Oxnard (California), y a su hijo estadounidense desde hace varias semanas.

Esta inmigrante, antes refugiada en la Iglesia Episcopal San Lucas de Long Beach, vive ahora en la antigua casa del párroco de la iglesia de Simi Valley.

Liliana forma parte del llamado "Nuevo Movimiento Santuario", surgido recientemente en California y que se está extendiendo al resto del país, que alberga en templos de distintos credos a miembros de familias que se enfrentan a la deportación.

El caso más sonado de este movimiento es el de la mexicana Elvira Arellano, que se acogió durante un año al santuario en la Iglesia Unida Metodista Adalberto de Chicago y fue deportada en agosto pasado por las autoridades de inmigración después de que saliera de su refugio en Los Ángeles.

La iglesia de Simi Valley no llamó a la policía para que se presentara en la concentración, según los informes de prensa.
 
El reverendo June Goudey y los 80 miembros de la congregación esperaban que la protesta transcurriera pacíficamente, se informó.

El alcalde y la concejal Michelle Foster desaconsejaron a Goudey en agosto acoger a Liliana en la iglesia, dejando así claro su postura.

Miller ha enviado una carta al representante gubernamental de Simi Valley, el republicano Elton Gallegly, para pedirle que las autoridades de inmigración se hagan cargo de Liliana.