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  • AFP

El arroz subió un 141% desde enero, el trigo cuesta 130% más que hace 12 meses y el maíz nunca estuvo tan caro en 12 años: la disparada del precio de los alimentos, que ha provocado protestas violentas en muchos países, aumentará la cifra de hambrientos en decenas de millones.

Para enfrentar la crisis, el Banco Mundial y la ONU reclaman a los países ricos un "New Deal" para los alimentos, la puesta en práctica de una política tan ambiciosa como la propuesta por el presidente estadounidense Franklin Roosevelt tras la crisis de 1929.

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PAM), que alimenta a 73 millones de personas en 78 países y es considerado como la última barrera entre los hambrientos y la inanición, debe ser reforzado en al menos 756 millones de dólares adicionales (476 millones de euros), advierten sus dirigentes.

La hiperinflación de los alimentos pone en peligro el cumplimiento de los Objetivos del Milenio de la ONU, sobre todo reducir a la mitad la pobreza en el mundo de aquí al 2015.

Según el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, 100 millones de personas más podrían acabar en la extrema pobreza -subsistiendo con menos de un dólar al día- por la subida del precio de los alimentos.

Si no se hace frente al problema, "el mundo conocerá un prolongado periodo de revueltas, conflictos y desestabilización regional", advirtió Jean Ziegler, relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación.

En los países pobres, la población más desposeída gasta un 75% de sus ingresos en comida, contra un 15% en los países ricos. Antes de la última escalada de los precios, ya había en el mundo 854 millones de personas gravemente subalimentadas.

"Es una hecatombe anunciada", estimó Ziegler.

Egipto, Camerún, Costa de Marfil, Haití, Mauritania, Etiopía, Senegal, Burkina Faso, Madagascar, Pakistán, Filipinas, Indonesia son algunos de los países que han sufrido violentos disturbios a raíz de la crisis alimentaria. Incluso China está preocupada.

"Para la clases media, implica eliminar gastos en salud. Para los que viven con dos dólares al día, implica eliminar la carne y sacar los niños de la escuela", dijo Josette Sheeran, jefa del PAM, a la revista británica The Economist.

"Para los que tienen un dólar al día, implica cortar la carne y los vegetales y comer sólo cereales. Y para aquellos con 0,50 dólares al día, es un desastre total", añadió.

El jefe de la FAO, Jacques Diouf, convocó a los jefes de Estado y de Gobierno a una cumbre en Roma, del 3 al 5 de junio, para tratar de enfrentar la crisis.

Explosión social

Un informe de la UNESCO elaborado por 400 expertos advirtió asimismo esta semana sobre una inminente "explosión" social si los países no reforman sus políticas agrícolas para garantizar el autoabastecimiento.

La FAO, por su lado, insistió en Brasilia en la necesidad de la reforma agraria en América Latina, y estima que los países de la región más afectados por la crisis son Nicaragua y Bolivia.

Según la FAO, el 10% de la población de América Latina y el Caribe padece hambre en una región que produce un 40% más de los alimentos que necesita para abastecerse.

El alza del costo de los alimentos ha sido atribuido en parte a la creciente demanda de China e India, así como al uso alternativo de maíz, soja y caña de azúcar para producir biocarburantes, lo cual es rechazado por Brasil, segundo productor mundial de etanol.

En Haití manifestantes que coreaban "¡tenemos hambre!" forzaron la renuncia del primer ministro. Al menos 24 personas murieron en disturbios en Camerún, en Egipto los soldados recibieron la orden de hornear y distribuir pan y Filipinas decidió encarcelar a quienes atesoren arroz subsidiado por el gobierno para venderlo a precio de mercado.

Argentina, Indonesia, Vietnam y Rusia, entre otros, han optado por restringir sus exportaciones de trigo, arroz y soja para calmar el mercado doméstico.