•  |
  •  |
  • END

ASUNCIÓN / AFP

Cuando restaban horas para las elecciones presidenciales de hoy domingo en Paraguay, muchos habitantes de la capital y sus alrededores se mostraron hartos de la corrupción “chupasangre” y de la pobreza crónica, y afirman que van a votar con una sola cosa en mente: “el cambio”.

“Es tiempo de cambiar, es tiempo de que se vayan, no podemos más con esta mafia chupasangre en el país”, dice Andrés González, chofer de taxi de 50 años, a la AFP.

Incluso Blanca Ovelar, candidata del gobernante Partido Colorado, habla de “cambios”.

Los colorados están en el poder desde hace 61 años, lo cual incluye la dictadura de Alfredo Stroessner entre 1954 y 1989.

Antonia García, de 26 años, empleada de un centro comercial, hace una pausa para almorzar en un banco de una plaza arbolada de Asunción.

Dice que le da curiosidad ver cómo sería una mujer gobernando Paraguay.

“Sería como (Cristina) Kirchner en Argentina y (Michelle) Bachelet en Chile, cambiaría al Partido Colorado”, cuenta, riendo.

Sin embargo, Andrés González opina que Paraguay es “demasiado machista” para aceptar a Blanca” y que “los hombres del partido no la dejarían gobernar”.

El taxista --cuyos rasgos dan fe de sus “lejanos orígenes guaraníes”-- es dueño de una pequeña casa en San Lorenzo, en las afueras de la capital, por lo que se considera un privilegiado en relación con tanta “gente pobre” que vive “en la miseria total” de un inmenso barrio irregular de casas miserables que queda exactamente atrás del palacio de gobierno.

El politólogo paraguayo Francisco Capli agrega datos al contexto del país.

“La ley fija el salario mínimo en un millón 350,000 guaraníes por mes, es decir, unos 300 dólares, pero en realidad el 40% de la población ni siquiera gana eso”, explica a la AFP.

El taxi pasa frente a la puerta de emergencia de un hospital público, y González sacude la cabeza con pesimismo. “Si quiere morir, venga acá. No hay nada, sólo camas. Ni siquiera hay gasas, ni medicamentos, ni mercuriocromo”.

“Es que además, en Paraguay no tenemos más enfermeras. Se van a Italia, o a Francia”, cuenta.

“Hay tantas cosas que cambiar. El país necesita urgentemente tres cosas esenciales: salud, educación, trabajo”, afirma.

“La única esperanza es Lugo”, asegura. El ex obispo izquierdista Fernando Lugo, de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), es favorito en las encuestas para las elecciones, seguido de cerca por Ovelar y por el general retirado Lino Oviedo, de la Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (Unace).

“Hace tres meses que Lugo tiene cinco puntos de ventaja sobre los demás, y de aquí al domingo (hoy) eso no debería cambiar, así que tiene posibilidades de ganar”, dijo Capli el jueves.

“El 60% de la población reclama un cambio. Son los votantes de Lugo y los de Oviedo”, subrayó.

Juan Pedro Ramírez, un joven bancario que caminaba por el centro de Asunción con una bandera de la Unace, asegura que “Oviedo va a limpiar todo este gobierno corrupto”.

“En este momento Paraguay no tiene ningún proyecto serio para crear empleo”, afirmó a la AFP.

“No es de extrañar que dos millones de paraguayos se hayan ido del país”, concluyó.