Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

PEKÍN / AFP

Nuevas manifestaciones antioccidentales se celebraron ayer domingo en varias ciudades de China al día siguiente de una “contraofensiva” prochina en todo el mundo contra la “desinformación” de los medios occidentales sobre Tíbet y las llamadas al boicot de los Juegos Olímpicos de Pekín.

Las concentraciones se produjeron ante hipermercados de la cadena francesa Carrefour en diferentes ciudades chinas. Los manifestantes exhibieron pancartas con lemas como “Contra la independencia de Tíbet”, “Apoyad los Juegos Olímpicos” y “Condenad a la CNN”, según la agencia oficial China Nueva.

El canal de televisión estadounidense de información continua CNN fue denunciado la pasada semana por China y exigió disculpas por los comentarios “ofensivos” realizados por un comentarista de la cadena, que calificó las exportaciones chinas como “baratijas con pintura de plomo”.

Más de mil personas se congregaron ante el Carrefour de la ciudad de Xian (noroeste). Manifestaciones similares se registraron en Harbin (noreste) y Jinan (este), añadió China Nueva.

El sábado ya se registraron manifestaciones antifrancesas en cinco ciudades chinas, principalmente contra los hipermercados Carrefour, muy implantados en China, en protesta contra la actitud de Francia sobre Tíbet.

En una entrevista publicada el domingo por el Journal du Dimanche, el presidente de Carrefour, José Luis Durán, declaró estar tomando “muy en serio” la situación, marcada por el deterioro de las relaciones franco-chinas por el conflictivo recorrido de la antorcha olímpica por París, y las amenazas de boicotear la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín, el 8 de agosto.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, hará llegar esta semana dos mensajes a las autoridades chinas a través de dos emisarios, el ex primer ministro Jean Pierre Raffarin y el consejero diplomático Jean-David Levitte, según fuentes gubernamentales.

No obstante, la calma pareció recobrarse el domingo por la mañana con el despliegue de policías en los alrededores de los hipermercados afectados.

La prensa oficial china hizo un nuevo llamado a la calma. “En tanto que ciudadanos, tenemos que expresar nuestro patriotismo con calma y responsabilidad, de manera lícita y ordenada”, señaló el Diario del Pueblo.

El sábado tuvieron lugar varias manifestaciones pro chinas en París, Londres, Berlín, Viena y Los Ángeles (Estados Unidos) contra la “desinformación” de los medios de comunicación occidentales sobre Tíbet y la petición de boicot de los Juegos Olímpicos de Pekín.

En Berlín, medio millar de personas se manifestaron este domingo a favor de la causa tibetana.

El ex campeón olímpico francés de judo, David Douillet, estimó este domingo, en una entrevista publicada por el diario Nice-Matin, que el recorrido de la llama olímpica se ha convertido en “una impostura” y opinó que “el paso de la llama debería haber sido detenido desde su salida”.

Por su parte, la alemana Imke Duplitzer, subcampeona olímpica de espada por equipos en 2004, invitó el domingo a los aficionados al deporte a boicotear la retransmisión de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín para mostrar su compromiso con los derechos humanos.

Desde el encendido de la antorcha olímpica, el 24 de marzo, en la ciudad griega de Olimpia, el viaje de la llama ha estado acompañado de numerosos incidentes, algunos de ellos violentos, en protesta contra la represión china en Tíbet.

La actuación de las fuerzas de seguridad chinas en Lhasa, el 14 de marzo, tras cuatro días de protestas pacíficas antichinas, causó 18 muertos “civiles” y dos policías, según las autoridades de Pekín.

Los tibetanos en el exilio, sin embargo, defienden que murieron al menos 135 tibetanos como consecuencia de la represión policial.

Mientras tanto, la llama olímpica llegó el domingo por la mañana a Kuala Lumpur en medio de estrictas medidas de seguridad ante el temor de disturbios cuando recorra la capital malaya, el 21 de abril.

Asimismo, Nepal envió ya a 25 policías y militares al campo II del Everest, a 6,500 metros de altitud, para prevenir todo incidente cuando la antorcha suba a la cima más alta del mundo en mayo, según una fuente oficial.