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  • EEUU / AFP

Los bomberos que luchan contra los incendios que arrasaron California durante la última semana se vieron favorecidos este domingo por las condiciones climáticas, pero la catástrofe ha dejado un paisaje de cenizas y espesas nubes de humo tóxico.

Temperaturas más bajas, vientos más calmos y una pequeña llovizna permitieron a los bomberos contener la mayoría de los 23 incendios que se declararon a partir del domingo de la semana pasada, y que provocaron siete muertes, destruyeron mil 800 viviendas y obligaron a evacuar a unas 640 mil personas.

Los bomberos estimaron que tres grandes incendios estarían bajo control antes de 10 días en el estado más poblado del oeste de Estados Unidos.

Pero las autoridades advirtieron de las nefastas consecuencias de los incendios, que desde el 21 de octubre devastaron miles de hectáreas de bosques y vegetación, y dejaron un paisaje de cenizas y humo extremadamente tóxico.

En siete días, los siniestros emitieron a la atmósfera el equivalente a los gases de efecto invernadero que emiten en un año 440 mil vehículos, declaró Patricia Rey, portavoz de la Oficina sobre Calidad del Aire de la Agencia de Protección Ambiental de California.

Las autoridades llamaron a los residentes a quedarse en sus casas debido a los niveles de contaminación tres veces superior a las normas federales, exhortando a las personas mayores, a los niños y a quienes sufran enfermedades respiratorias a mantenerse vigilantes.

La presencia de pequeñas partículas en el aire es muy peligrosa. Las autoridades aconsejaron prudencia a la hora de manipular las cenizas que se acumularon en algunos sectores, debido a las irritaciones que pueden provocar en la piel, la nariz y la garganta.

Pero el conjunto de consecuencias de los incendios sobre el ambiente podría conocerse recién después de mucho tiempo.

"Los desechos, las cenizas, los materiales tóxicos no son buenos para el medio ambiente", declaró Bill Rukeyser de la oficina de control de la calidad del agua de California.

Un máximo de polución es esperado con las próximas lluvias, que limpiarán las toxinas dejadas por los incendios y las llevarán a océanos y ríos, dijo.

Además, especies de árboles, mariposas y otras especies de fauna y flora silvestre podrían desaparecer tras estos incendios, que tienen lugar apenas cuatro años después de otros devastadores siniestros ocurridos en 2003.

Unas 203.000 hectáreas quedaron arruinadas y según las cifras divulgadas el sábado por la Oficina de Servicios de Emergencia del gobernador, 20.600 viviendas siguen amenazadas.

Con la ayuda de aviones cisterna, los bomberos californianos continuaban este domingo su lucha contra el fuego, con el apoyo de unos cuarenta colegas llegados del vecino México.

Pero los servicios nacionales de meteorología advirtieron que las condiciones climáticas, que mejoraron este fin de semana, podían empeorar durante los próximos días. "Un tiempo problemático para el fuego persiste en montañas y en los valles del sur de California", cuando ráfagas de viento caliente y seco continuaban atizando las llamas, señalaron.

Algunos incendios pudieron ser provocados por líneas eléctricas arrojadas al suelo por el viento, pero el que afecta al condado de Orange fue atribuido a un pirómano.

El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, advirtió que las autoridades serían implacables, "Si yo fuera uno de los que provocó el fuego, no dormiría tranquilo", señaló.