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  • EFE

La relativa tranquilidad que se vivía en Irak desde el pasado septiembre se ha visto rota hoy por una nueva jornada de violencia en la que al menos 40 personas han muerto y han sido hallados 26 cadáveres, la mayoría de ellos decapitados.

La mayoría de las muertes se han registrado en la provincia de Diyala, uno de los feudos más importantes de Al Qaeda en Irak y donde las tribus locales cooperan con el gobierno iraquí con el objetivo de expulsar a los combatientes de esa organización terrorista.

En el ataque más sangriento, 27 personas han perdido la vida y otras 22 han resultado heridas cuando un suicida montado en una bicicleta detonó el cinturón de explosivos que llevaba.

El estallido sorprendió a un grupo de personas que se congregaba frente a un centro de reclutamiento policial en Baquba, 65 kilómetros al noreste de Bagdad, según fuentes policiales.

Víctimas eran aspirantes a policías

Las víctimas eran aspirantes a policía que estaban recibiendo un curso de entrenamiento en el centro situado en la plaza Echbilia, en el centro de la ciudad.

En esta misma ciudad, la policía ha encontrado 20 cadáveres decapitados después de que vecinos de la región de Kasirin, 40 kilómetros al oeste de Baquba, informaran de la presencia de varios cuerpos sin vida arrojados en una de las aldeas de la zona.

Las fuentes agregaron que las muertes de las víctimas parecían recientes.

Asimismo, el Ejército iraquí liberó hoy a ocho jeques de distintas tribus de la provincia de Diyala que habían sido secuestrados ayer por un grupo de hombres armados tras participar en una reunión en Bagdad con responsables gubernamentales.

En el encuentro dialogaron sobre la reconciliación nacional y acerca de los medios necesarios para unificar esfuerzos entre las distintas tribus de Diyala con el fin de combatir a Al Qaeda.

Seis muertos y 16 lesionados

Por otro lado, en la provincia de Salahadín, al norte de la capital, al menos siete personas murieron y otras 16 resultaron heridas en un ataque con un coche bomba.

El ataque tuvo lugar cerca de un centro de procesamiento de harina, en las proximidades de la ciudad de Beiyi, unos 30 kilómetros al norte de Tikrit, capital de Salahadín.

En la ciudad de Mosul, 400 kilómetros la norte de Bagdad, cinco civiles, cuatro de ellos miembros de una misma familia, murieron hoy a causa de los disparos de hombres, informaron fuentes del ministerio interior.

Las fuentes explicaron que tres mujeres y un hombre de una misma familia murieron cuando un grupo de pistoleros irrumpió en su domicilio y les disparó, en el barrio de Nínive, en el este de Mosul.

Además, una funcionaria de la policía iraquí murió a causa de los disparos de hombres armados cerca de un hospital en el barrio de Al Nur, en la misma ciudad.

La violencia también irrumpió en Bagdad, donde otra persona murió y varias resultaron heridas en distintos ataques protagonizados por hombre armados.

Tanto en Bagdad como Mosul fueron hallados cuatro y dos cadáveres respectivamente con impactos de bala y señales de tortura.

El número de civiles muertos en Irak desde principios de año como consecuencia de que la violencia que se vive en el país ha registrado un gran descenso, de acuerdo con estadísticas elaboradas por los ministerios de Interior, Defensa y Sanidad.

La jornada de violencia de hoy rompe con la tendencia registrada en las últimas semanas en las que la violencia se ha visto reducida a niveles que no se experimentaban desde hacía dos años

La agencia de noticias de la ONU, IRIN, informó hace apenas una semana de que septiembre ha sido el mes menos sangriento del año y varios observadores preven, incluso, un octubre aún menos violento.

Sin embargo, parece que los enfrentamientos que protagonizan desde hace varios meses las tribus suníes de Diyala y los combatientes de Al Qaeda en Irak seguirán añadiendo víctimas a los oscuros recuentos de las estadísticas.