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SANTA CRUZ, BOLIVIA / AFP

La región de Santa Cruz, capital económica de Bolivia, cerró ayer miércoles su campaña en favor de un estatuto que le garantice su autonomía, en abierto desafío al presidente Evo Morales, que ve signos secesionistas, mientras la OEA busca un diálogo para acercar a las partes.

Los líderes civiles de Santa Cruz, encabezados por el prefecto Rubén Costas, convocaron para ayer miércoles al cierre de campaña de cara a la votación del domingo --calificada de ilegal por la Corte Nacional Electoral-- a la que acudirán, según los organizadores, unos 900.000 electores.

En los últimos días medios locales han publicado encuestas según las cuales más del 70% de la población votará por el Sí a los estatutos autonómicos, que entrarían en vigor el lunes según las autoridades departamentales, y que según el gobierno nacional no tienen validez.


Prohíben armas de fuego
La amenaza de grupos radicales de tomar medidas violentas ante el referendo autonómico llevó al gobierno boliviano a prohibir por decreto el martes la tenencia de armas de fuego a civiles.

A pesar de la parafernalia que le rodea, el referendo no deja de ser, según el gobierno, una simple consulta porque no se ajusta a la Carta Magna vigente.

Para Santa Cruz, en cambio, después del referendo del domingo “nace una nueva República, una Segunda República no centralista”, según dijo Costas recientemente. El gobierno se dijo “alarmado por esas intenciones (..) que demuestran la verdadera intencionalidad de esos estatutos que pretenden aprobar en el acto del 4 de mayo”, según el viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, Sacha Llorenti.

Esa dicotomía es apenas una muestra de la magnitud del enfrentamiento entre dos concepciones de Nación y que ha llevado a Bolivia al borde del abismo.