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Por lo menos una agente resultó herida y 96 personas fueron detenidas en la capital chilena luego que la policía dispersó con gases lacrimógenos una manifestación para conmemorar el 1 de mayo.

Concluido el acto convocado por la Central Unitaria de trabajadores, en el que participaron unas 15 mil personas, jóvenes anarquistas vestidos de negro se taparon las caras y lanzaron bombas de pintura al frontis de un banco local, luego volaron piedras y botellas.

La policía impidió que se extendieran los disturbios y lanzó gruesos chorros de gases lacrimógenos contra los centenares de personas que estaban cerca del escenario central, que empezaron a correr desesperados, incluidas muchas mujeres con bebés en sus brazos o en coches de niños.

El subsecretario del Interior, Felipe Harboe, dijo que hubo 96 detenidos y que los incidentes fueron muy inferiores a los del año pasado. La policía fue herida cuando rescató de una turba a un civil, confundido con un policía de civil infiltrado.

En la Habana no hubo disturbios y cientos de miles de cubanos marcharon por la Plaza de la Revolución frente al presidente Raúl Castro y a los máximos dirigentes sindicales que los exhortaron a la eficiencia económica

''La Plaza vuelve a ser escenario del masivo apoyo del pueblo a la revolución y su voluntad de seguir construyendo la patria libre y soberana'', dijo el líder de la Central de Trabajadores de Cuba Salvador Mesa.

Un locutor de la televisión oficial indicó que en la manifestación del 1 de mayo participaron personas de 61 países y más de 160 organizaciones sindicales.

En una muestra de las profundas divisiones que imperan en Venezuela, grupos aliados al presidente Hugo Chávez y opositores se manifestaron en forma separada.

Teniendo como principal consigna ''Chávez, patria o muerte'' varios miles de simpatizantes del gobierno, ataviados con franelas rojas que tenían insignias de organismos públicos, caminaron por el oeste y centro de Caracas hasta los alrededores de la sede de la vicepresidencia.

Por su parte, varios miles de opositores y sindicalistas marcharon por el centro de la ciudad hasta las inmediaciones de la Asamblea Nacional donde consignaron un documento para exigir a los congresistas oficialistas el inicio de un proceso de diálogo, y un incremento general de sueldos.

En El Salvador, millares de trabajadores marcharon por las principales calles de la capital para exigir al gobierno del presidente Tony Saca, ''cambios urgentes'' en las políticas sociales.

''El gobierno de Saca es el responsable de la crisis que estamos viviendo, no puede engañarnos con sus cuentos publicitarios que el responsable es la crisis internacional'', dijo a la AP el obrero de la construcción, Pedro Martínez.

Centenares de miles de obreros, campesinos, enfermeras, indígenas, estudiantes y maestros desfilaron en Honduras y exigieron al gobierno aclarar la muerte de la secretaria general de la principal Confederación de Trabajadores Altagracia Fuentes, asesinada a tiros hace una semana junto a otros dos sindicalistas.

El presidente electo paraguayo Fernando Lugo encabezó las festividades en Asunción y advirtió ante unos 3.000 sindicalistas que aunque ''los oligarcas están con las fauces abiertas para intentar atrapar a los que llegamos al poder'', su compromiso de gobierno es ''con los pobres, indígenas, sindicalistas y el pueblo humilde''