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El ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Bernard Kouchner, dijo que no se siente muy optimista con respecto a la posible liberación de la ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt, en manos de rebeldes de ese país.

Kouchner dijo sin embargo que un reciente viaje a Latinoamérica resultó ''muy útil''. Se reunió esta semana con las autoridades en Colombia, Venezuela y Ecuador.

El gobierno francés ha hecho de la liberación de Betancourt una prioridad. La ex candidata, con la doble nacionalidad colombiano-francesa, se encuentra desde hace años en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y al parecer su estado de salud es extremadamente delicado.

Kouchner dijo el viernes a la radiodifusora RTL que el viaje permitió restablecer contactos con el presidente colombiano Alvaro Uribe y su colega venezolano Hugo Chávez, quien ha ayudado a mediar en anteriores liberaciones de rehenes de la guerrilla.

En la reunión sostenida con el presidente Hugo Chávez, Kouchner le entregó una carta del presidente francés Nicolas Sarkozy en la que le agradeció su intervención ''que facilitó las primeras dos oleadas de liberaciones de rehenes'' retenidos por las FARC.

El contenido de la carta fue divulgado el viernes por el Ministerio de Relaciones Exteriores venezolano.

De igual manera, Sarkozy manifestó su preocupación por el delicado estado de salud de Betancourt, y solicitó al gobierno venezolano ''que utilice toda su influencia para encontrar los medios de una nueva iniciativa sobre la cual podamos luego hacer propuestas a la comunidad internacional.

''Sin embargo'', agregó la carta de Sarkozy, ''hay una urgencia. Las informaciones que pudo recabar la Misión Médica confirman el preocupante estado de salud de Ingrid Betancourt. Sea cual sea la patología que ella sufre, su debilidad general la hace más vulnerable.

''En este contexto'', insistió el mandatario galo, ''nosotros no podemos avanzar realmente si no sabemos exactamente cuál es la posición de las FARC''.

Por su parte, según el comunicado, Chávez reconoció lo complejo de la situación en Colombia, que se ha agravado con la muerte del líder guerrillero Raúl Reyes en un campamento de insurgentes colombianos en Ecuador. Sin embargo, le ratificó la intención del gobierno venezolano de continuar trabajando por la liberación de todos los rehenes civiles.