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SANTA CRUZ /AFP

La próspera región de Santa Cruz aguarda en un clima de tensión un referendo sobre autonomía que definirá su futuro este domingo y que es considerado ilegal por el presidente boliviano Evo Morales, cuyos partidarios han prometido entorpecer la jornada electoral.

En medio de llamados de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la comunidad internacional a preservar la unidad territorial, un ambiente de calma expectante predominaba este sábado en las zonas urbanas de Santa Cruz.

Las encuestas señalan que el Sí por la autonomía tendrá a su favor un 70 a 75% de los votos, aunque esa opción tiene fuerte oposición en los sectores empobrecidos y en áreas rurales leales al presidente socialista.

El referendo, calificado de anticonstitucional por Morales, “es una manifestación clara para dirigirse hacia un Estado independiente”, estimó el ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana, para quien el tema de la tierra es “el problema de fondo”.

La consulta no cuenta con el aval de la Corte Nacional Electoral y estará entonces a cargo de la Corte Departamental, que entró en disidencia.

No es seguro, sin embargo, que los 930.000 votantes potenciales tengan acceso a las urnas, especialmente en bastiones fieles a Morales, como San Julián o Cuatro Cañadas.

“Urna que llegue a San Julián, será urna destruida”, advirtió Ernancio Cortez Méndez, un líder local que se opone al referendum.

Las fuerzas del orden bajo control del Estado no brindarán seguridad al escrutinio, lo que aumenta los riesgos de violencia.

Es más, el Consejo Supremo de Defensa Nacional (Cosdena), una instancia de análisis y apoyo de las Fuerzas Armadas, advirtió que el estatuto autonómico “amenaza la integridad del territorio nacional”.

“No se puede soslayar que existe un peligro serio que amenaza la integridad del territorio nacional”, según un pronunciamiento leído por el secretario permanente del Cosdena, general Mario Ayala Ferrufino, quien dijo que el contenido del estatuto autonómico puede generar “graves consecuencias en la unidad del país”.

Por su parte, el gobernador de Santa Cruz Rubén Costas, llamó a la población a “movilizarse en paz”. Una declaración de Costas a comienzo de semana, en que dijo que con el referendo se habrá puesto en marcha “una segunda República”, reafirmó los temores del gobierno de que la jornada es una amenaza de independencia de Bolivia.

Santa Cruz tiene una dicotomía muy marcada con una clase social alta de blancos y descendientes de extranjeros, por un lado, y nativos e inmigrantes bolivianos de las tierras altas empobrecidas por el otro.

Según el último censo del Instituto Nacional de Estadística (INE), un 38,7% de su población de unos 2,5 millones de habitantes está en el umbral de la pobreza. Según las poderosas elites agroindustriales cruceñas esa situación se debe al centralismo que ejerce La Paz.