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Con tan solo 18 años, el infante de marina estadounidense Guy Gabaldón recorrió cuevas y nidos de ametralladoras de Saipan, usando sus conocimientos del idioma para convencer a soldados japoneses y a civiles de que se entregasen durante la feroz batalla de la Segunda Guerra Mundial que hubo en esa isla en el verano de 1954.

Le dijo a los japoneses que morirían si seguían escondidos en las cuevas, que los ''marines'' no los torturarían, como muchos temían, y que los alimentarían y les darían atención médica. Muchos lo oyeron y Gabaldón facilitó su entrega.

Este soldado de ascendencia mexicana, de poco más de un metro y medio (cinco pies y tres pulgadas) de estatura, convenció a más de 1.000 japoneses de que se entregasen.

Su valor y su humanidad le valieron la Estrella de Plata y la Cruz de la Armada. Sus acciones inspiraron un episodio de la serie ''This is Your Life'' en 1957 y también una película filmada en 1960, ''Hell to Eternity'' (Del infierno a la eternidad).

Ahora, más de seis décadas después de la epopeya de Saipan y dos años después de su muerte, se ha lanzado una campaña para que se le conceda la Medalla de Honor, el máximo honor militar que se confiere en este país. La campaña incluye el documental ''East L.A. Marine'' y un portal de internet en el que se pide al público que firme una solicitud.

En la película se pregunta si Gabaldón no recibió la Medalla de Honor por ser de ascendencia hispana. También se plantea la posibilidad de que no se la hayan dado por ser demasiado parlanchín.

En el otro extremo, hay quienes dicen que, en realidad, lo que hizo no está a la altura de las hazañas de otros soldados que recibieron la medalla.

''Es un tema mucho más complejo de lo que uno se imagina. Guy solo es un símbolo del héroe de guerra, sino un hombre que trató a la gente con humanidad. Mató gente, pero se crió entre japoneses y los trató como seres humanos'', expresó Steve Rubin, director del documental, el cual será difundido a partir del 6 de mayo a través de getguythemedal.com, con un costo de 19,95 dólares.

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Guy Louis Gabaldón se crió en el barrio Boyle Heights de Los Angeles, hijo de un tornero con conquistadores españoles entre sus antepasados. Tenía cuatro hermanos y a partir de los 11 años desarrolló una estrecha amistad con una familia japonesa. Muchos de sus amigos de la niñez fueron japoneses.

En su barrio se hizo fama de intrépido, capaz de saltar desde un segundo piso y de subirse a trenes de carga en marcha.

''Era un chiquitín bastante desagradable, siempre buscaba pelea'', expresó su amigo Manuel Paulin en el documental.

Gabaldón aprendió a hablar un poco de japonés haciendo entregas de diarios japoneses y trabajando en el campo con japoneses durante las temporadas de cosecha.

Cuando Japón atacó Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, Estados Unidos fue a la guerra y envió a campos de concentración a más de 100 mil personas de ascendencia japonesa, incluidos muchos amigos de Gabaldón.

''Le molestó mucho el que el gobierno enviase a los japoneses a los campos de concentración'', dijo su segunda esposa, Ohana, quien vive en Old Town, en la Florida.

Gabaldón se enroló con los marines en 1943. Por sus conocimientos de japonés, se le asignaron labores de intérprete. Llegó a Saipan, en las islas Marianas, el 15 de junio de 1944.

Los estadounidenses lanzaron una campaña para expulsar a todos los japoneses de las islas del Pacífico. La batalla de Saipan fue particularmente sangrienta. Había cadáveres que se podrían por todos lados y en los combates murieron 23 mil 800 japoneses y 3.200 estadounidenses, según un boletín de la Infantería de Marina.

Muchos japoneses, sobre todo civiles, se escondieron para evitar ser capturados. Algunos se suicidaron con granadas o saltando de peñascos.

Gabaldón mató a varios enemigos. Un día se fue del otro lado de las líneas enemigas solo y regresó con varios japoneses prisioneros. Sus superiores le hicieron un llamado de atención. Pero él insistió. Volvió a cruzar las líneas enemigas y regresó con más prisioneros.

El jefe de su unidad, el coronel John Schwabe, finalmente admitió que Gabaldón sabía lo que hacía y le permitió continuar esas misiones solitarias.

''Iba a la entrada de las cuevas y comenzaba a farfullar. Dale que dale. Finalmente alguien salía'', relató Schwabe en el documental.

Al terminar la batalla de Saipan, Gabaldón había traído entre 1.000 y 1.500 prisioneros, incluidos 800 que según la leyenda se le entregaron en un mismo día.

''Actuando solo, contribuyó al éxito de la campaña y logró que se le diese un trato humanitario a los prisioneros civiles'', destaca un documento de la Infantería de Marina.

Gabaldón explica en el documental qué fue lo que lo motivó a actuar de ese modo.

''En el barrio donde me crié, la vida era una batalla constante. Uno luchaba por sobrevivir y eso seguramente incidió en mi personalidad, en mi forma de ser. Sabía que estaba haciendo algo que nunca se había hecho en la Segunda Guerra Mundial'', expresó.

Gabaldón resultó herido más adelante y fue enviado a un hospital militar en enero de 1945, según documentos.

A su regreso recibió la Estrella de Plata y un Corazón Púrpura.

Gabaldón vivió en Saipan y en México, hasta que se radicó definitivamente en la Florida.

En junio de 1957 apareció en un episodio del programa televisivo ''This is Your Life'', junto con dos amigos japoneses. Tres años después se difundió la película ''Hell to Eternity'', con Jeffrey Hunter, un actor alto, guapo, que no se parecía en nada a Gabaldón y obviamente no tenía rasgos hispanos.

''Hicieron una película de su vida y borraron totalmente ese aspecto'', dijo Maggie Rivas-Rodríguez, profesora de periodismo de la Universidad de Texas y quien entrevistó a Gabaldón y a otros cientos de personas de la generación de la Segunda Guerra Mundial. ''Su origen étnico era parte esencial de su persona''.

El documental puso en marcha una campaña para conseguirle la Medalla de Honor. Schwabe recomendó formalmente ese homenaje en 1960, en que el Departamento de Defensa le concedió la Cruz de la Armada, un honor más importante que la Estrella de Plata que había recibido originalmente.

Pero nunca se le dio la Medalla de Honor, a pesar de algunas campañas de grupos hispanos y de políticos.
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Gabaldón desempeñó varias actividades y sufrió un derrame cerebral a fines de la década de 1990, según su esposa. Siempre le gustó pescar y pilotear aviones. Falleció en septiembre del 2006, a los 80 años.

La esposa dijo que Gabaldón a menudo hablaba sobre el racismo que experimentó en las fuerzas armadas. Hombre de muchas contradicciones, que podía matar japoneses en un momento y rescatarlos en otro, no obstante, siempre se identificó con los marines.

Pero le dolió el que no se le hubiese concedido la Medalla de Honor, y se preguntó, lo mismo que muchos otros, si ello se debía a su ascendencia hispana, de acuerdo con su esposa.

''Quería que le explicasen por qué no se la daban'', dijo Ohana Gabaldón. ''Nadie le dijo la verdad. Sospecho que lo que quería es que admitiesen que habían cometido un error''.
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En el documental se compara las hazañas de Gabaldón con las de otros soldados que sí recibieron la Medalla de Honor.

El narrador, Freddie Prinze Jr., pregunta: ''¿Qué causó esta desigualdad? ¿Fue porque Gabaldón era de ascendencia hispana? ¿Fue porque hablaba de más y no tenía miedo de decir lo que pensaba?''.

El profesor de la Universidad del Sur Harold J. Goldberg dice en su libro ''D-Day in the Pacific: The Battle of Saipan'' que algunos marines opinan que Gabaldón exageró sus logros.

Le atribuye al sargento David Dowdakin haber dicho que muchos lo consideraban ''alguien que buscaba gloria y que explotaba la cuestión racial''.

Goldberg, quien habló con muchos marines, dijo en una entrevista telefónica que ''esta búsqueda constante de reconocimiento irrita a muchos marines que estiman que (Gabaldón) trata de aparecer como alguien que hizo más que el resto''.