Jorge Eduardo Arellano
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PEKÍN / AFP

Responsables chinos y una delegación especial del líder espiritual tibetano Dalai Lama acordaron mantener nuevas reuniones tras un encuentro este domingo, aunque no se anunciaron fechas, cerca de dos meses después de los sangrientos disturbios en Tíbet.

La reunión a puerta cerrada celebrada en Shenzhen (sureste) fue la primera de ambas partes en más de un año, y se produjo tras peticiones en todo el mundo para que China abriera de nuevo el diálogo con la oposición tibetana.

“Responsables del gobierno central chino y representantes privados del Dalai Lama acordaron celebrar otra ronda de contactos y consultas en tiempo apropiado”, informó Xinhua.

El encuentro lo protagonizaron Sitar, citado con un sólo nombre por Xinhua, y Zhu Weiqun del Partido Comunista chino, y del lado tibetano Lodi Gyari y Kelsang Gyaltsen, los dos enviados especiales del Dalai Lama.

Durante la reunión, Zhu y Sitar defendieron la decisión del gobierno de Pekín de sofocar los incidentes en Tíbet, actitud “completamente correcta”, citó Xinhua.

“El bando del Dalai Lama debería tomar decisiones creíbles para acabar con las actividades destinadas a dividir China, acabar con los complots y la incitación a la violencia, así como el saboteo de los Juegos Olímpicos”, añadió Xinhua citando a los dos altos responsables del PC chino, y sin mencionar a los tibetanos.

El contenido de las conversaciones sólo se conocerá tras el regreso de los enviados, declaró por su parte a la AFP el primer ministro del gobierno tibetano en el exilio, Samdhong Rinpoche, desde Dharamsala, la ciudad del norte de India donde también reside el Dalai Lama.

“Nuestra preocupación inmediata es que cese la represión y se acaben todas las restricciones sobre los tibetanos”, declaró por su parte el portavoz del gobierno, Thubten Samphel.

“Espero que de ese encuentro salgan resultados positivos”, había declarado previamente el presidente chino Hu Jintao, en vísperas de una visita oficial a Japón.

Pekín ofreció en abril reanudar el diálogo con representantes del líder espiritual tibetano en el exilio tras una serie de manifestaciones contra la represión china en Tíbet que perturbaron el periplo mundial de la antorcha de los Juegos Olímpicos de agosto en Pekín, sobre todo en sus etapas en Londres, París y San Francisco.

El 10 de marzo, día del aniversario de la revuelta antichina de 1959, empezaron en Lhasa unas protestas contra la autoridad de Pekín en la región autónoma himalaya. Cuatro días después degeneraron en incidentes con la Policía china y se extendieron a otras regiones con minorías tibetanas en el oeste del país.

Más de 200 personas murieron, según el gobierno tibetano en el exilio, mientras que Pekín acusó a los “agitadores” tibetanos de haber causado 21 muertos, entre ellos un policía.

La oferta de Pekín, en aparente signo de apertura, contrastó en los últimos días, sin embargo, con las cáusticas críticas de la prensa oficial china contra el líder tibetano y su “camarilla”, acusándoles de querer sabotear los Juegos Olímpicos.

El viaje de los emisarios tibetanos constituye la primera reunión --conocida y hecha pública-- entre representantes chinos y del Dalai Lama desde hace diez meses.

Pekín y los exiliados tibetanos negocian oficialmente desde 2002. Pero China endureció su posición en 2006, según el Dalai Lama, y los últimos contactos directos y oficiales se remontan a junio-julio de 2007.