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El abrumador triunfo del “Sí” en el referendo autonómico, otorga a Santa Cruz una valiosa carta política para un diálogo con el gobierno boliviano de Evo Morales que analistas consideran inevitable, y en el que ambas partes deben reconocer que se necesitan.

“El Gobierno tiene la obligación legal y la obligación moral de respetar el voto, de hacer lo que le dice el pueblo”, sentenció el líder del Comité Cívico Pro Santa Cruz, el agroindustrial Branko Marinkovic, al celebrar la victoria del Sí con una cifra cercana al 85%, en una señal de que la región está fortalecida en su pulso con el gobierno para consolidar su autonomía.

Por ese camino se pronunciaron también varios analistas políticos, que le atribuyen al triunfo autonómico la característica de un “gran instrumento de concertación”, que debería obligar al Ejecutivo a cambiar de posición e incluso abanderar la causa.

Dura derrota del gobierno
Para la analista Ximena Costas “el gobierno ha sufrido una derrota muy dura, porque más allá de los resultados no pudo evitar el referendo como era su intención”.

A su juicio, el tema de la legalidad, principal argumento gubernamental para deslegitimar la consulta, ya no tiene efecto porque el “pueblo ya se ha manifestado en las urnas”.

Por eso pidió al presidente socialista “un poco más de cautela y prudencia, en un momento muy difícil de su gobierno”, para convocar a las partes a negociar bajo “una lógica democrática de consensos”.

Un criterio más conciliador fue expresado por el analista Jorge Lazarte, expresidente de la Corte Nacional Electoral, para quien “la gran lección de este referéndum es que las dos partes se necesitan y están obligadas a ponerse de acuerdo: a no imponer sino a concertar”.

Declaró que Santa Cruz no puede poner en marcha los estatutos “porque les falta base legal, que sólo puede lograr poniéndose de acuerdo con la otra parte”, del mismo modo que el gobierno no puede poner en marcha su proyecto de Constitución sin los departamentos opositores de Santa Cruz, Pando, Beni y Tarija.

Al borde del abismo o de la esperanza
El abogado y constitucionalista Carlos Alarcón ve la situación más complicada y de mayor tensión, por considerar que ambas partes han aportado a legitimarse “dejando de lado la legalidad y la constitucionalidad”.

Alarcón considera que cuando se deja de lado la “constitucionalidad y la legalidad” se desemboca en un escenario de violencia, porque se vuelve al estado de naturaleza donde el grupo que tiene más fuerza, a través de la violencia y el fraude, impone sus razones al otro grupo.

“O estamos al borde del abismo o estamos al borde de la esperanza”, sentenció por su parte el exdiputado socialdemócrata Guido Riveros, quien en declaraciones al diario La Razón, expresó su deseo de que “las partes tengan la capacidad de encontrar las vías del diálogo y de construir una sola agenda”.

Pidió a los líderes civiles de Santa Cruz capacidad para administrar la victoria. “Así como se exigen cambios en el proyecto de constitución del gobierno, se deben exigir cambios en los proyectos de estatutos”, remarcó.

Mientras tanto, el vocero presidencial, Iván Canelas, ratificó este lunes el llamado al diálogo a los prefectos opositores para desactivar la crisis política, y dijo que espera su respuesta para fijar fecha.

“Lo mejor que le puede pasar a Bolivia es entrar en el proceso de concertación, sino (los dirigentes opositores) estarían demostrando su propio interés y eso sería grave. Resolvamos los problemas, nuestras diferencias”, pidió.