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Luego de pasar una vida de persecución alrededor del mundo y ser juzgado en Cuba por fraude, el financista estadounidense Robert Lee Vesco murió en la isla hace unos meses, según documentos oficiales.

El último registro público de Vesco es una planilla en el Cementerio Colón de esta capital donde figura como fallecido el 23 de noviembre del 2007 de cáncer de pulmón, bajo el expediente 51.230. Fue enterrado un día después. Estaba a punto de cumplir 72 años.

La tumba que alberga los restos de uno de los hombres más buscados en Estados Unidos y que vivió en Costa Rica, Bahamas y Nicaragua, entre otros lugares, es una sencilla cripta subterránea de granito gris y negra con una cruz sobre la que alguien puso unas flores blancas apenas secas, obviamente cortadas de un árbol aledaño.

A pocos metros están las murallas amarillas que separa al camposanto de una transitada avenida.

En términos oficiales los documentos informan que la pequeña bóveda de dos metros por uno pertenece a la familia ''Quesada Rines'', posiblemente amigos o familiares del fallecido, según los empleados del lugar, pues nadie puede ser enterrado allí sin el consentimiento de los propietarios de las parcelas.

El asentamiento de la muerte de Vesco --que agrega como segundo apellido Donard-- hace constar que el estadounidense fue velado en una funeraria capitalina e inscrito en el registro civil de una barriada capitalina.

Entre los datos más relevantes figura su carnet de identidad número 35120429046. En Cuba las primeras cuatro cifras corresponden a la fecha de nacimiento de la persona y coinciden con el cumpleaños de Vesco, el 4 de diciembre de 1935.

Fue señalado como agente de la CIA

Durante años, Vesco fue vinculado con presidentes estadounidenses, espías soviéticos, jefes de cárteles de la droga colombiana o contrabandistas de tecnologías. También fue señalado como agente de la CIA, de procurar la venta de planos militares a Libia y de sobornar funcionarios.

Muchos de los cargos fueron negados por Vesco, quien se fugo de Estados Unidos a comienzo de los 70 luego de ser investigado por la estafa de 200 millones de dólares a un fondo inversionista. En 1972 se lo culpó también por intentar realizar contribuciones ilegales a la campaña de Richard Nixon.

Viajaba en una aeronave acondicionada con sauna

En los años siguientes se lo localizó en varios países a veces a bordo de un yate o una aeronave suntuosamente acondicionada con sauna incluida, pero para sorpresa de muchos reapareció como Tom Adams a mediados de los 80 en Cuba, donde lo descubrieron periodistas estadounidenses.

En un giro inesperado Cuba lo llevó a juicio en 1996 por haber fraguado bajo el sello de empresas inexistentes una serie de estafas con la supuesta producción de un medicamento a empresarios extranjeros en la isla.

Vesco fue condenado a 13 años de cárcel y su esposa cubana, Lidia Alfonso a nueve. Desde entonces su rastro se habían desdibujado hasta ahora.

Maestro de los disfraces

Para algunos, sin embargo, Vesco podría estar vivo. ''No estoy seguro de que haya muerto'', dijo con escepticismo, el escritor y biógrafo Arthur Herzog, entrevistado telefónicamente el lunes.

Según Herzog no sería la primera vez que el financista usara alguna estrategia para ocultarse de la justicia. ''El era un maestro en los disfraces... es una corazonada'', agregó.