Jorge Eduardo Arellano
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El padre austriaco que secuestró y violó a su hija durante 24 años en un sótano en Amstetten (este) afirmó que no es un “monstruo” en un mensaje, en el que aseguró además que “podría haber matado” a su hija y a los hijos que le engendró y nunca nadie “hubiera sabido nada”.

“No soy un monstruo”, declaró Fritzl, según el texto enviado por su abogado, Rudolf Mayer, al diario austriaco Osterreich.

“Podría haberlos matado a todos y no habría pasado nada, nadie lo hubiera sabido nunca”, agregó, en referencia a su hija, Elisabeth, y a los seis hijos que le engendró, además de un séptimo que falleció poco después de nacer.

“Si no fuera por mí no estuviera viva”

Según el mensaje de su abogado, Fritzl defendió que gracias a él, su hija Kerstin, de 19 años, la mayor de la descendencia fruto del incesto, fue hospitalizada.

“Si no fuera por mí, Kerstin no estaría viva”, dijo el detenido, de 73 años. Esta adolescente ingresó en el hospital en estado crítico el 19 de abril, y su llegada al hospital fue lo que permitió a las autoridades destapar todo el drama.

Paralelamente, Fritzl fue interrogado el miércoles por primera vez por la fiscal de Sankt Poelten (este), donde el sospechoso se encuentra en detención preventiva.

El sospechoso “se dijo dispuesto a cooperar y a hablar” con la fiscal, Christiane Burkheiser, según el portavoz de la Fiscalía, Gerhard Sedlacek.

El interrogatorio, que duró alrededor de hora y media, se centró en “elementos biográficos personales así como en su carrera profesional”, agregó el portavoz.

El próximo interrogatorio tendrá lugar dentro de al menos dos semanas, puesto que la Fiscalía quiere esperar a tener los informes del equipo de investigación.

Fritzl comparecerá de nuevo el viernes ante el juez puesto que el período inicial de custodia, de 14 días, finaliza el lunes, día festivo en Austria.

Este electricista jubilado admitió ante la Policía haber encerrado a su hija Elisabeth, ahora de 42 años, cuando ésta tenía 18 años. Durante todo ese período, la violó y le engendró siete hijos.

Tres de ellos, entre ellos Kerstin, permanecieron secuestrados en el sótano desde el día en que nacieron hasta hace unas pocas semanas. Los otros tres fueron adoptados por Fritzl y llevaron una vida normal, viviendo con sus ‘abuelos’ en su casa, unos metros más arriba.

En el mensaje transmitido al Osterreich, Fritzl declinó comentar las informaciones que apuntan a que además de a Elisabeth, también violó a Kerstin.