•  |
  •  |
  • END

Los secuestradores y asesinos del estadista italiano Aldo Moro, ejecutado hace 30 años por un comando de las Brigadas Rojas (BR), han salido casi todos de la cárcel pese a que la mayoría no se ha arrepentido del drama que conmocionó a Italia.

Los cerca de 20 brigadistas que participaron en el secuestro y sucesiva ejecución de Moro, ocurrida el 9 de mayo de 1978, fueron casi todos detenidos pocos años después gracias a los testimonios de varios arrepentidos, que confesaron para obtener reducciones de penas gracias a una ley adoptada en 1982.

“Las Brigadas Rojas murieron cuando asesinaron a Moro, perdieron todo el aprecio que generaban. Además, la ley sobre los arrepentidos aceleró su fin”, sostiene el historiador francés Pierre Milza, especializado en Italia.

Mario Moretti, entre los fundadores de las BR, junto a Renato Curcio y Mara Cagol, detenido en 1981 en Milán (norte) en base a las indicaciones de simpatizantes del movimiento, fue condenado seis veces a cadena perpetua.

Actualmente, tras cumplir dieciséis años de cárcel, goza de libertad condicional y coordina las actividades de un laboratorio de informática milanés.

Moretti, que entonces tenía 32 años, fue uno de los cuatro carceleros del líder de la democracia cristiana durante los 55 días que duró su secuestro, y la persona que lideró el “juicio” al que fue sometido Moro en la llamada “prisión del pueblo”.

El brigadista, que siempre se ha negado a colaborar con la justicia, admitió en 1993 en una declaración pública, que había sido la persona que ejecutó personalmente la condena a muerte a Moro.

Su brazo derecho durante la detención de Moro, Prospero Gallinari, tampoco se ha arrepentido. Condenado a cadena perpetua por la muerte de los cinco escoltas de Moro, Gallinari se benefició de la reducción de la condena por motivos de salud.

Su compañera, Annalaura Braghetti, entonces de 23 años, copropietaria del apartamento en el que permaneció secuestrado Moro en Roma, fue detenida en 1980. Condenada a pasar toda su vida en prisión, obtuvo la libertad condicionada en 2002, y trabaja en una asociación de asistencia a los detenidos.

Es autora del libro “El prisionero”, en el que narra sus dudas sobre el secuestro y sucesiva ejecución; y admite la conmoción que le suscitaban entonces las cartas de Moro, con el que jamás tuvo un contacto directo.

El cuarto carcelero de Moro, Germano Maccari, del que se desconoció la identidad por 15 años, fue detenido en 1993 gracias a confesiones de arrepentidos.

Otro miembro importante de las BR fue Alessio Casimirri, quien reside actualmente en Nicaragua.

La justicia nicaragüense rechazó en 2004 la extradición a Italia de Casimirri, quien adoptó la ciudadanía nicaragüense en 1987.

Todos los dirigentes históricos de las BR están en libertad. Renato Curcio dirige una pequeña casa editorial, mientras que Alberto Franceschini, autor de libros, ofrece asistencia a los detenidos. Mara Cagol murió en acción en 1975.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus