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La cumbre de jefes de Estado de Roma de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) puede aportar soluciones a la actual crisis mundial de alimentos, dijo este jueves en República Dominicana el director del organismo, Jacques Diouf.

"Al tener los precios de los insumos consecuencias directas sobre el costo de los alimentos, hay que adoptar medidas para que los más pobres, los que tienen menores ingresos, pueden seguir teniendo acceso a los alimentos a precios justos y razonables", indicó funcionario del organismo mundial.

Tras una reunión que mantuvo con el presidente dominicano, Leonel Fernández, Diouf sostuvo que los países deben trabajar por la autosuficiencia alimentaria y que los más desarrollados deben ayudar a los que menos recursos tienen para cumplir con esa meta.

Los jefes de Estado y de Gobierno se reunirán del 3 al 5 de junio en la sede de la FAO, en Roma, Italia.

El diplomático expresó que ésa será una oportunidad para discutir las medidas que debe asumir el mundo frente a las alzas de precios en las materias primas y los alimentos.

Favoreció también que el establecimiento de subsidios en algunas naciones se haga sobre criterios de equidad, para no perjudicar a los que menos pueden.

El funcionario pasó revista a los programas que ejecuta la FAO en República Dominicana, a raíz de las tormentas Noel y Olga, que azotaron en octubre y noviembre del año pasado.

En la reunión entre Diouf y Fernández, participaron también los secretarios de Estado de Agricultura, Salvador Jiménez, y de Medio Ambiente, Omar Ramírez.

La ONU llamó esta semana a una movilización internacional contra el "tsunami silencioso" generado de la crisis alimentaria mundial, que arrastrará al sector de la extrema pobreza y hará pasar hambre a decenas de millones de personas más.

Violentas protestas a raíz del alza del precio de la comida han estallado en varios países del mundo, sobre todo en Africa, Asia y el Caribe.

La FAO ha reclamado este viernes a los gobiernos de América Latina y el Caribe políticas que garanticen la seguridad alimentaria de una región rica en recursos pero con 52 millones de desnutridos.