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  • EEUU / EFE

Un saudí condenado a muerte por asesinato se casa hoy con la hija de otro preso también sentenciado a la pena capital en Arabia Saudí, país que aplica la Ley Islámica y ejecuta esta pena a sable y en público.

Las autoridades de la prisión de Tayef, en el oeste del reino wahabí, organizarán dos fiestas de boda, una de ellas en una sala próxima al domicilio de la novia, a la que asistirán los parientes y amigos de las dos familias; y la otra en la cárcel, informa hoy el diario saudí Okaz en su página web.

A los novios, se les permitirá encontrarse en privado cuatro veces al mes en un apartamento preparando especialmente para ellos en la prisión de Tayef.

El novio, Awad bin Eid al Harbi, citado por la fuente, dijo que ha pagado una dote valorada en 100 mil riales saudíes (unos 27mil 700 dólares, 18 mil 600 euros) para que su futura viuda "pueda hacer frente a la vida" tras la aplicación de la sentencia en su contra, probablemente después de tres años.

Los condenados a muerte por asesinato en Arabia Saudí pueden evitar la aplicación de la sentencia sólo en el caso de que sean perdonados por los parientes más cercanos de la víctima, sobre todos los hijos y los padres.

Por ello, las autoridades suelen retrasar la aplicación de la sentencia a muerte por asesinato hasta que los hijos menores de la víctima tengan 18 años de edad y decidan si perdonarán o no al asesino.

Dinero de sangre

A cambio del perdón, los parientes de la víctima reciben el "deya" o dinero de sangre, una suma acordada por las dos partes, y que oscila entre unos 30 mil y 150 mil dólares (21 mil y 104 mil euros), y que en algunos casos llega a varios millones, dependiendo del estatus social de la víctima.

"Todo lo que espero es que me perdonen", dijo Harbi, mientras que el padre de la novia, Ali Zahrani, invitó a las familias saudíes a permitir el casamiento de sus hijas con presos, ya que "muchos de ellos son buena gente".

Además del asesinato, Arabia Saudí castiga con la pena capital delitos como la violación, la brujería, el tráfico de drogas y el asalto a mano armada.

Más de 70 personas han sido decapitadas en el reino árabe desde principios de este año, once de ellos desde el pasado 26 de octubre.