Jenny Barchfield
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El presidente ecuatoriano Rafael Correa insistió el miércoles que los documentos hallados en unas computadoras portátiles decomisadas durante una redada de tropas colombianas y que presuntamente lo vinculan con las FARC no prueban ''absolutamente nada''.

En París, la última escala de una gira por tres naciones europeas, Correa puso en duda la autenticidad de las computadoras, sugiriendo que pudieron haber sido plantadas por los colombianos tras su incursión transfronteriza del 1 de marzo en un campamento rebelde en Ecuador.

Sin embargo, el gobierno colombiano pidió a Ecuador el miércoles por la noche que dé explicaciones sobre presuntos contactos de Correa con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Las autoridades colombianas han dicho que los documentos demuestran vínculos entre las FARC y los mandatarios de los vecinos Venezuela y Ecuador. El presidente colombiano Alvaro Uribe ha dicho que demuestran que el grupo rebelde ayudó a financiar la campaña electoral de Correa del 2006.

Interpol ha examinado las computadoras decomisadas y otros materiales informáticos y se espera que el jueves anuncie en Colombia los resultados de sus pruebas.

Las computadoras ''no demuestran absolutamente nada'', dijo Correa durante una conferencia de prensa. ''Tenemos información de que el gobierno colombiano tenía las computadoras desde hace algún tiempo y que preparó todo esto''.

No obstante, agregó que incluso si las computadoras hubiesen pertenecido a los rebeldes, no demostrarían nada porque cualquier documento legítimo sólo significaría una conversación informal entre miembros de las FARC.

''No recibí ni siquiera 20 centavos de las FARC o de cualquier otra fuente ilegítima'', dijo, antes de invitar a los periodistas a examinar sus cuentas de campaña.

Correa, de tendencia izquierdista, dijo que los cargos de Uribe son parte de una campaña de desprestigio orquestada por el gobierno conservador de Colombia.

El mandatario dijo ser ''optimista'' sobre las perspectivas para la liberación de la prominente rehén Ingrid Betancourt, una política franco-colombiana que fue secuestrada hace seis años por las FARC mientras hacía campaña por la presidencia colombiana.

Un comunicado del ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, leído por el canciller Fernando Araújo, pidió al gobierno ecuatoriano explicar las declaraciones de Astrid Betancourt (hermana de Ingrid) en París, donde pone de manifiesto ''contactos del presidente Rafael Correa con miembros del grupo terrorista de las FARC'', las cuales el gobierno colombiano considera ''inaceptables''.

Araujo recordó que solo el gobierno colombiano puede autorizar mediadores con las FARC y que lo contrario claramente viola ''normas internacionales''.

Correa había prometido no adelantar ningún contacto con las FARC sin la autorización del mandatario colombiano.

También se exige al gobernante ecuatoriano rectificar declaraciones en el sentido de que la liberación de Ingrid Betancourt ''se frustro por la acción militar contra el campamento del terrorista Raúl Reyes'', el pasado 1 de marzo, hecho que provocó una crisis diplomática entre las dos naciones, la cual aún no se resuelve.

Durante su estancia de dos días en París, Correa se reunió con miembros de la familia de Betancourt y con el presidente francés, Nicolás Sarkozy.