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SANTO DOMINGO / AFP

Con un perfil progresista en lo político y liberal en lo económico, el presidente Leonel Fernández busca hoy viernes su reelección y un tercer mandato, que lo acercaría al legado de los caudillos históricos dominicanos: Joaquín Balaguer, Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez.

El líder máximo del Partido de la Liberación Dominicana (PLD, liberal), de 54 años, reconquistó hace cuatro años la primera magistratura, luego de que su partido perdió el poder tras su primer mandato (1996-2000).

En la escena internacional, Fernández, quien fue artífice del éxito de la Cumbre de Río de Santo Domingo, donde con inesperados abrazos se enfrió una crisis regional entre Colombia, Ecuador y Venezuela, ha tenido la habilidad de colocarse en el emblemático Foro de Sao Paulo que reúne a la izquierda latinoamericana.

Se integró, además, a varios foros globales de corte liberal, entre los que cuentan el Foreign Affairs en Español, Diálogo Interamericano, el Club de Madrid, el Círculo de Montevideo y el Centro Carter.

Fernández se ha empeñado en transformar el liderazgo de su partido, fundado por el ex presidente Juan Bosch, en 1973, con una impronta marxista, de una organización de cuadros ideológicos a un partido de masas populares, con técnicas que ponen acento en el uso de los medios de comunicación y los sondeos.

El actual mandatario dominicano fue el primero en llegar a la presidencia por el colectivo liberal, ya que Bosch lo hizo en 1973 por el socialdemócrata Partido Revolucionario Dominicano (PRD, segundo en sondeos), partido que abandonó decepcionado.


Pragmatismo lo hace conservar poder
El pragmatismo de Fernández es tal que, para ganar la primera vez, hizo alianza con el enemigo político tradicional de Bosch, otro patriarca de la política dominicana: Joaquín Balaguer, quien dominó la segunda mitad del siglo XX hasta rebasar los 90 años, impedido por la Constitución de postularse en esa ocasión.