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  • EFE

Ulrica Schenström, secretaria de Estado de Emergencia y “mano derecha” del primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, dimitió de su cargo tras el escándalo generado por la publicación de una foto en la que aparece besándose con un periodista, y en estado de embriaguez, cuando estaba de guardia.

Las imágenes, tomadas en un bar de Estocolmo por la noche, fueron publicadas la pasada semana por el tabloide “Aftonbladet”, pero el conservador Reinfeldt defendió a su colaboradora hasta que ayer el periodista implicado, Anders Pihlblad, del canal TV4, reconoció que ambos estaban embriagados y que habían consumido vino por valor de unos 1,145 coronas suecas (124 euros).

Scheström reconoció en un comunicado que su comportamiento había sido “irresponsable”, y lamentó no haber explicado antes su “error” a la opinión pública y al primer ministro, que durante días declaró que su secretaria de Estado, responsable directa en caso de una situación de emergencia, se encontraba en perfecto estado esa noche.

Tras recibir duros ataques de la oposición en el Parlamento, Reinfeldt reconoció hoy que se había roto la confianza con su colaboradora y habló de “tragedia” y de uno de los momentos “más duros” en su carrera política.

La cuestión de la seguridad nacional es un asunto espinoso en Suecia después del comportamiento negligente del entonces Gobierno socialdemócrata a raíz de la catástrofe del tsunami en el sudeste asiático en diciembre de 2004, en la que murieron más de 600 suecos.

La Fiscalía General del Estado le ha abierto una investigación a Schenström, por supuesta dejación en sus funciones, y al periodista, para averiguar si ha recibido sobornos.

La Comisión Constitucional del Parlamento estudiará también el incidente, a petición del opositor Partido del Medio Ambiente.

En apenas un año en el poder, el Gobierno sueco de centro-derecha ha vivido varios escándalos políticos, que originaron las dimisiones de tres ministros.

Las titulares de Comercio, Maria Borelius, y Cultura, Cecilia Stegö Chilò, dejaron el cargo unas semanas después de asumirlo por irregularidades en su economía privada, y el ministro de Defensa, Mikael Odenberg, dimitió hace dos meses por su desacuerdo con la política de recortes en su departamento.