Nestor Ikeda / AP
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A la canciller alemana le estrechó la mano, le dio un beso y le pidió perdón. Al presidente español le dio unas palmaditas al hombro.

El presidente venezolano Hugo Chávez al parecer cree que de esa manera hizo el viernes las paces con Angela Merkel, a quien había vinculado a los nazis, y José Luis Rodríguez Zapatero, con quien no se veía desde que el rey Juan Carlos hiciera callar al venezolano en la Cumbre Iberoamericana de noviembre en Santiago de Chile.

Chávez se acercó a Merkel en el inicio de la sesión plenaria de la V Cumbre América Latina-Caribe y Unión Europea, una iniciativa que también la tuvo con Rodríguez Zapatero, aunque el contacto con éste fue más bien informal.

A Merkel primero la saludó afectuosamente y le dio seguridades de que no tuvo intención de insultarla cuando dijo que el partido que la apoya fue el mismo que apoyó a Hitler, según miembros de la delegación de la canciller.

''No he venido a pelear aquí. Me dio mucho gusto darle la mano a la canciller alemana, nos dimos un beso'', dijo Chávez, según la agencia oficial peruana Andina.

Chávez dijo incluso que la presidenta argentina Cristina Fernández actuó como testigo.

''Le di un beso a ella y a la canciller alemana, a quien le dije: si mencioné algo muy duro, perdóname, aquí está mi mano'', agregó.

Después de tomarse la foto del recuerdo con los demás presidentes, Chávez se acercó otra vez a Merkel y le tendió la mano. Los dos intercambiaron entonces algunas palabras amistosas, dijeron los informantes.

El rey había ya enviado en diciembre a su hijo, el príncipe de Asturias, a Caracas para disculparse por el exabrupto de su padre de hacerle callar durante la reunión en la capital chilena.

Allí el papel de Rodríguez Zapatero fue secundario en el incidente y se limitó solamente a la defensa de la figura tradicional de la monarquía en la vida española. Pero, el saludo personal de Chávez sería el primero entre ambos desde entonces.

Según imágenes de la televisión, Chávez se acercó a Rodríguez Zapatero, quien ya estaba sentado a la espera de la inauguración de la cumbre. El venezolano le dijo algunas frases, el español se sonrió y luego Chávez se retiró dándola una seguidilla de palmaditas en el hombro derecho a su interlocutor.

No se vio, sin embargo, un apretón de manos.

La actitud de Chávez se produjo luego que en la víspera varios presidentes hablaran de la necesidad de observar respeto recíproco en el diálogo durante la cumbre.