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La guerrillera de las FARC Nelly Ávila, alias “Karina”, quien se entregó el domingo a las autoridades colombianas tras dos décadas en el grupo, es considerada una de sus más “sanguinarias” dirigentes y estaría detrás del asesinato del padre del actual presidente Álvaro Uribe, en 1983.

Ávila, de unos 40 años y jefa del “Frente 47” de las FARC, es acusada de unas cuatro masacres cometidas en la región de Urabá (noroeste) entre 1994 y 1996, y de decenas de secuestros y ataques a la fuerza pública.

Entre estos últimos se le atribuye la toma de un batallón en Juradó, en diciembre 1999, en la que murieron 25 militares y 12 fueron hechos cautivos.

Asimismo, en diciembre de 2005 comandó un ataque a la Policía en San Marino (noroeste) con saldo de ocho policías muertos y 30 retenidos (liberados después), según las autoridades.

Era una leyenda
“Se caracterizaba por su crueldad y audacia, por las masacres y los golpes que dio a lo largo de 20 años en la guerrilla, por eso era un objetivo militar muy importante”, dijo el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, este lunes.

“Se había vuelto una leyenda, tenía agallas para cualquier tipo de operación, y esa clase de gente en la guerrilla asciende muy rápido; llegó a uno de los puestos más importantes que ha tenido una mujer en la organización”, añadió.

“Karina”, de aspecto recio y herida varias veces en combate, se entregó al servicio de inteligencia colombiano (DAS) en el municipio de Argelia, departamento de Antioquia, tras contactos con ese organismo y el impulso de su hija adolescente, que actuó como “garante”, según el parte oficial.

Varias de sus acciones ocurrieron cuando Uribe fue gobernador de Antioquia (1995-97). Por eso su persecución se había convertido en prioridad para el actual mandatario, que en repetidas ocasiones ordenó públicamente redoblar los operativos en su contra.

En su más reciente alusión a ella, el 2 de mayo, le ofreció garantías para la entrega, que ocurrió luego de que el 4 de marzo su jefe y miembro de la cúpula de las FARC, Iván Ríos, fuera muerto por un subalterno a quien el gobierno pagó, junto a otros tres rebeldes, 1.4 millones de dólares de recompensa.

La guerrillera estaría implicada en el asesinato de Alberto Uribe, padre del jefe de Estado, según el ministro de Defensa, que sin embargo dijo carecer de “elementos de juicio” para confirmarlo.

“Esa versión circula desde hace mucho tiempo y está dentro de su prontuario como posible responsable o corresponsable, pero no podría decir a estas alturas si es así o no. Vamos a ver qué dice ella”, aseguró.

Recibirá beneficios
Hace un año las FARC negaron su participación en el homicidio, ocurrido el 14 de julio de 1983, y señalaron que el padre del mandatario era un “reconocido narcotraficante”.

El ministro indicó que “Karina”, que recibiría los beneficios jurídicos de un programa oficial de desmovilización, estuvo cerca de ser capturada o abatida varias veces durante operaciones en las que al parecer perdió un ojo.

“Llegamos a decirnos que tenía las siete vidas del gato”, afirmó Santos, agregando que la mujer confesó “que estaba muriendo de hambre porque se hallaba cercada y sin alimentos”.

La capitulación de Ávila se añade a una serie de golpes propinados a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en los últimos siete meses, de los cuales el principal fue la muerte de su número dos, “Raúl Reyes”, durante un bombardeo colombiano en Ecuador el 1 de marzo.

Niega participación en asesinato del padre de Uribe
En tanto, la guerrillera “Karina’”, negó ayer lunes haber participado en el asesinato del padre del actual presidente Álvaro Uribe, ocurrido en 1983.

“No conozco ni supe nunca quién asesinó al papá del presidente, no tengo las manos manchadas por ese hecho”, aseguró la mujer en rueda de prensa en un destacamento militar en la ciudad de Medellín (400 km al noroeste de Bogotá).