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Varias decenas de miles de chinos se preparaban el martes para pasar una segunda noche a la intemperie ante el temor de un nuevo sismo en Sichuán (suroeste), donde los socorristas rescataron con vida a dos víctimas de la catástrofe que causó más de 40.000 muertos.

Una mujer de 60 años fue rescatada con vida el martes en Pengzhu (provincia de Sichuán) tras haber pasado 195 horas atrapada entre los escombros y haber sobrevivido bebiendo agua de lluvia.

Poco antes, un hombre de 31 años era rescatado tras haber estado atrapado entre los escombros de su fábrica en Wenchuan desde el 12 de mayo, cuando un sismo de magnitud 8 devastó más de 90.000 km cuadrados del suroeste de China.

Mientras las banderas ondeaban a media asta en el segundo día de duelo nacional, una advertencia de las autoridades de Sichuán sobre la posibilidad de fuertes réplicas desató un movimiento de pánico en la noche del lunes.

Más de cinco millones de supervivientes -que, sin embargo, perdieron todo en la catástrofe- se lanzaron a los parques, a los estadios y a cualquier zona abierta con colchones, sillas, vestidos y todo lo que lograron transportar, pero siempre huyendo de los edificios.

Alerta poco creíble

Un experto en sismología chino juzgó irresponsable y poco creíble la alerta. "Las réplicas son normales pero es imposible prever cuándo se producirán y su intensidad", dijo Du Jianguo.

Creíble o no, la alarma llevó a los habitantes de Changdu y de las ciudades cercanas a arrasar el martes las tiendas de material para acampar y organizarse en previsión de una segunda noche a la intemperie.

Varios cientos de réplicas ya se produjeron en esta zona del suroeste de China. Al menos tres personas murieron y otras 50 resultaron heridas en una réplica de magnitud 6 en la escala de Richter ocurrida el domingo en la ciudad de Jiangyu, próxima al epicentro del sismo de hace una semana.

Pese a esas réplicas y al peligro de corrimientos de tierra por las fuertes lluvias que azotan la región, las operaciones de rescate prosiguieron el martes, si bien con cada vez menor esperanza de encontrar supervivientes.

Más de 40 mil muertos

Según el último balance provisional ofrecido por el gobierno el martes por la noche, el número de muertos confirmados asciende a 40.075.

Ante la magnitud de la tragedia, el presidente estadounidense, George W. Bush, visitó el martes la embajada china en Washington junto a su esposa, Laura, para presentar sus condolencias.

"Este desastre natural es muy duro para mucha de su gente y comprendemos y enviamos nuestra más profunda compasión y oraciones para dar fuerza a aquellos cuyas vidas quedaron rotas por esta terrible tragedia", dijo Bush al embajador Zhou Wenzhong, tras firmar el libro de condolencias.

Mientras tanto, en China, los supervivientes buscan febrilmente a sus familiares desaparecidos, tanto en hospitales de las zonas afectadas como en sitios internet con listas de nombres de heridos identificados y hospitalizados.

Según fuentes oficiales, el sismo de la semana pasada costará cerca de 10.000 millones de dólares al sector industrial de Sichuan y un 0,2% del crecimiento económico chino de este año.

Por otra parte, el ministro chino de Protección del Medioambiente, Zhou Shengxian, afirmó que 32 instalaciones nucleares sepultadas por el sismo se encontraban el martes en situación "segura y controlable" y que no se detectaron fugas de radioactividad.

Asimismo, el relevo de la antorcha olímpica de los Juegos de Pekín, suspendido el lunes con motivo de los tres días de luto nacional, se reanudará el jueves, informaron el martes los medios de comunicación estatales.

El relevo se retomará donde se detuvo el domingo, en el puerto de la ciudad de Ningbo, al este de la provincia china de Zheiang, sin suprimir ninguna parada, según la agencia estatal China Nueva.