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* Analistas estiman que deceso del líder guerrillero deja un vacío grande en las FARC y afectará la toma de decisiones
La muerte del líder histórico de las FARC amplía el espectro del ala política del grupo de cara a un canje de rehenes y a una solución pacífica del conflicto, estiman analistas. “Es un hecho de la mayor importancia porque Marulanda era el mito fundacional de las FARC”, dijo Alejo Vargas, politólogo de la Universidad Nacional (pública).

“Es el golpe más importante para las FARC. Marulanda cohesionaba a la guerrilla, oía las opiniones de todas las vertientes y consolidaba una sola posición. Era el hombre histórico, el fundador, el que tenía la última palabra”, señaló el ex comisionado de paz Camilo Gómez.

Gómez dirigió las fracasadas negociaciones que celebraron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) y el gobierno de Andrés Pastrana entre 1998 y 2002.

Carlos Lozano, director del semanario comunista Voz, y uno de los pocos periodistas que pudo entrevistar a Marulanda, coincidió en que el deceso deja un “vacío grande” en las FARC y “afectará la toma de decisiones” entre los siete miembros del “secretariado” (cúpula), aunque no creará divisiones.

Es el golpe más devastador a la moral de la guerrilla y sus pretensiones de seguir en la lucha armada”, indicó el experto en seguridad Alfredo Rangel.

Rangel subrayó que la muerte de Marulanda ocurre en momentos en que las FARC han sufrido los mayores golpes militares de su historia, como la pérdida del número dos, Raúl Reyes, en un ataque a su campamento en Ecuador el 1 de marzo.

Relativizando esa opinión, el ex jefe de las Fuerzas Militares, general Manuel Bonnet, sostuvo que “lo que murió fue el símbolo de la guerrilla, pero en el plano militar todo seguirá igual”.

“Creer que las FARC desaparecen con la muerte de ‘Tirofijo’ es pensar con el deseo”, afirmó el analista Vicente Torrijos.

El deceso de Marulanda también plantea expectativas en torno a la posibilidad de negociar con su sucesor un canje de secuestrados, entre ellos la colombo-francesa Ingrid Betancourt, por rebeldes presos y una solución pacífica del conflicto.

“’Tirofijo’ representaba la línea más agraria y fundamentalista del comunismo. Con las nuevas generaciones del secretariado, mirando la realidad con cierto pragmatismo, puede abrirse un proceso de paz”, opinó el general Bonnet.

El ex comisionado Gómez destaca que Cano “tiene una larga experiencia como negociador”, tras participar en los años 90 en los diálogos de Caracas y Tlaxcala (México). “Es de una línea más política, lo que no necesariamente facilita las cosas porque puede ser más doctrinario”, anotó.

Lozano sostiene que aunque Cano “pondrá el acento en lo político, tendrá que buscar consensos”, por lo que “los trámites y los tiempos serán más largos”.

“Cano puede tener un mayor margen de maniobra con miras al canje y un proceso de paz, pero tiene un desafío interno que es mantener la cohesión”, afirmó Alejo Vargas.

“Podríamos pensar que la línea política, que venía compitiendo con el ala militar, terminará imponiéndose, lo cual sería una buena noticia para el intercambio humanitario como salida al conflicto”, comentó el ex presidente Ernesto Samper (1994-98), promotor del canje.

Durante más de 40 años, la muerte de Manuel Marulanda “Tirofijo”, el fundador y líder histórico de las FARC, ya sea en combates o por enfermedades, fue anunciada mucha veces creando toda una leyenda a su alrededor, hasta este domingo cuando fue confirmada oficialmente.

Este domingo, las FARC confirmaron que su líder murió el 26 de marzo de un infarto, en su campamento en las selvas del sureste de Colombia. El anuncio puso fin al mito de “Tirofijo”, que comenzó en 1964, tras el bombardeo contra la República Independiente de Marquetalia, que Marulanda y otros dirigentes campesinos aupados por el partido Comunista habían creado en una zona de páramos en la cordillera de los Andes.