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Alfonso Cano, considerado el responsable ideológico de la guerrilla de las FARC y líder de la tendencia moderada, asumirá el comando del más antiguo grupo armado rebelde en América Latina, tras la muerte del fundador y líder histórico Manuel Marulanda “Tirofijo”.

Cano, cuyo verdadero nombre es Guillermo León Sáenz Vargas, hizo cursos de derecho y antropología en la estatal Universidad Nacional, y proviene de una familia de clase media, conformada por una maestra y un ingeniero agrónomo.

Tras una ascendente y rápida carrera en el seno de las FARC, Cano, de 59 años, era hasta ahora el ideólogo político y jefe del bloque occidental de las FARC, que actúa en el suroeste de Colombia.

Ingresó a las FARC tras militar en los años setenta en las juventudes del Partido Comunista del cual llegó a ser uno de sus principales líderes. Como dirigente estudiantil fue detenido tras una serie de protestas en la Universidad Nacional.

Uno de sus compañeros en la universidad Nacional de Bogotá lo calificó como un “excelente estudiante de historia”, que se apasionaba también por los libros de ciencias políticas.

En los años ochenta, ya en las FARC, estuvo al frente de la creación de la Unión Patriótica, un partido político conformado como parte de las negociaciones de paz que se realizaron con el gobierno del presidente conservador Belisario Betancourt (1982-1986).

Tras la ruptura de esos diálogos y el advenimiento de una campaña en la que más de 3,000 militantes de la Unión Patriótica fueron asesinados, Cano ingresó de pleno a las actividades militares de las FARC y se le encomendó la dirección del bloque noroeste en la región bananera de Urabá (fronteriza con Panamá).

Luego encabezó la delegación negociadora de la guerrilla en las conversaciones que se realizaron en Caracas en 1991 y Tlaxcala (México) en 1992, cuando su figura con una espesa barba y grandes lentes se hizo familiar.

El coronel Gustavo Rosales, Director del Instituto de Estudios Geoestratégicos y Análisis Político de la Universidad Nueva Granada, califica a Cano como un “ideólogo cuya concepción es más política que militar”.

Según Rosales, con Cano al frente de las FARC “es posible el relanzamiento de las negociaciones políticas con el gobierno”.

Cano está sindicado por la justicia de extorsión, tráfico de drogas y homicidio. El gobierno del presidente Álvaro Uribe lo acusa de haber dirigido en abril de 2008 un proceso que terminó con la ejecución de 40 guerrilleros por faltar a la disciplina de la organización.