Jorge Eduardo Arellano
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BOGOTÁ / AP

El ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, dijo ayer martes que la muerte del líder de las FARC, Manuel Marulanda, es una “oportunidad” para negociar la paz con esa guerrilla, pero con “seriedad y buena fe”.

Sin embargo, Santos indicó que la política de “seguridad democrática”, o de mano dura contra los grupos armados ilegales implantada por el presidente Álvaro Uribe, a comienzo de su gobierno en 2002, seguirá “con toda contundencia”.

El ministro reconoció en una entrevista con la cadena radial RCN que la muerte de Marulanda, o “Tirofijo”, líder fundador de las FARC, es una “oportunidad (de negociar la paz) que siempre ha estado abierta, siempre y cuando la guerrilla negocie de buena fe”.

El ministro también ratificó que en una eventual negociación con las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) no se le daría la oportunidad de “tomar oxígeno” o rearmarse o tomar nuevas posiciones territoriales.

El gobierno ha mantenido que “la buena fe” de los rebeldes quedaría demostrada con actos como la liberación de secuestrados o el cese de hostilidades. Los rebeldes, por su parte, demandan para cualquier eventual negociación una zona sin presencia de militares y policías, a lo que el gobierno se opone.

La víspera, el ministro del Interior Carlos Holguín ratificó que los guerrillas tendrán las puertas abiertas a desmovilizarse y entregar sus armas, incluyendo la posibilidad de salir del país.