•   CULIACAN, México  |
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  • AP

El gobierno reforzó el miércoles un operativo en el noroeste del país tras uno de los peores golpes recibido por el narcotráfico, en medio de solicitudes de la policía federal para que se les dote de armamento de mayor calibre o similar al usado por el crimen organizado.

Un día después de que siete policías federales murieron en un enfrentamiento con sicarios del narcotráfico, la Secretaría de Seguridad Pública Federal desplegó 200 agentes adicionales a los 740 que mantenía desde principios de mayo.

El general Rodolfo Cruz López, responsable de los operativos de la policía federal contra el narcotráfico en todo el país, informó que los sicarios con los que se enfrentaron los agentes pertenecen a una célula de los hermanos Beltrán Leyva, los principales líderes del cartel de Sinaloa.

Dijo que una de las razones de la muerte de siete elementos se debió a la mayor capacidad de fuego de los sicarios, quienes les lanzaron al menos cinco granadas de fragmentación en el operativo, en el que participaron 30 agentes federales.

''Simplemente tenían más parque que nosotros'', dijo el general durante un recorrido con la prensa internacional en la capital de uno de los estados más afectados por la violencia vinculada al narcotráfico.

Culiacán es la capital del estado de Sinaloa, a más de 1.000 kilómetros al noroeste de la ciudad de México y que es considerado bastión del cartel de las drogas del mismo nombre, una de cuyas células es señalada como responsable del enfrentamiento con la policía federal

Cruz, un general de brigada retirado, dijo que ya se solicitó a sus superiores adquirir más armas y con un calibre mayor del que actualmente utilizan en los operativos.

Explicó que los policías federales utilizan fusiles calibre .223 y .762, además de pistolas tiro a tiro. Los sicarios y miembros del narcotráfico usan armas calibre .762, aunque son fusiles automáticos con posibilidades de disparar ráfagas e incluso las balas tienen punta de acero que penetra blindajes, refirió.

''La pistola realmente es nada más para presumir, porque no sirve para nada'', dijo el general en un intento por reflejar la desventaja que llegan a tener frente a los delincuentes.

Sin embargo, se manifestó optimista en que el gobierno se impondrá al narcotráfico, no sólo en Sinaloa, si no en todos los estados afectados por el crimen organizado.

''Claro que vamos a ganar la guerra, por eso estoy aquí'', dijo Cruz, quien rechazó que Sinaloa sea el lugar más complicado en la lucha contra el narcotráfico.

''Todas las plazas son difíciles'', dijo.

Además de los ahora cerca de 1.000 policías federales, permanecen desplegados en Sinaloa 1.433 soldados y 500 marinos. En todo el país, hay desplegados más de 20.000 militares y más de 12.000 agentes federales.

El gobierno ha admitido un repunte de la violencia durante 2008. La Procuraduría General de la República informó la semana pasada que el número de asesinatos vinculados al narcotráfico se incrementó un 47% entre enero y mayo, en comparación con el mismo período del año anterior.

Policías federales mantenían resguardada la zona donde ocurrió el martes el enfrentamiento, en una colonia popular del oriente de Culiacán. La casa en la que se resguardaban los sicarios, una vivienda de dos plantas, tenía los impactos de bala que se intercambiaron. Algunas viviendas en la acera opuesta también se vieron afectadas, como la de la señora Angelina Apolinar, de 72 años de edad.

Dijo que nunca vio a nadie en la casa de enfrente y que no todos tienen que ver con la delincuencia.

''¿Ustedes creen que tengamos que ver algo con ellos?, miren cómo vivimos'', dijo mientras dirigía la mirada al interior de su casa amueblada humildemente.