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Los sobrevivientes del alud que el domingo sepultó un poblado en el norte del estado mexicano de Chiapas se esfuerzan por recordar los nombres de los desaparecidos, mientras las autoridades evalúan los daños sin esperanzas de encontrar más habitantes con vida.

Los escasos cuerpos de rescate llegados hasta San Juan Grijalva calculan que unas 28 personas resultaron desaparecidas el domingo, cuando un alud de tierra se desplomó sobre el río Grijalva y provocó una gigantesca ola de unos 70 metros de altura que arrasó unas setenta casas de ese poblado, situado en el municipio de Ostuacan.

Según un comunicado difundido la víspera por la Secretaría de Gobernación (Ministerio de Interior), el número de desaparecidos es de al menos 16. "No dio tiempo. Sentimos una tremenda tronchera de piedras que se venían abajo y comenzamos a subir el cerro", relató  Ernesto Aguilar, quien se encontraba en esa comunidad para asistir a una junta sobre la mejora del acceso por carretera a los poblados aledaños.

Los habitantes que pudieron ponerse a salvo en lo alto de la montaña ayudaron a los pocos minutos en el rescate de los atrapados entre los escombros, de donde lograron sacar a unas 30 personas.

Esperan que cuerpos floten

Un buzo llegado a la zona en búsqueda de los cuerpos arrastrados por la ola suspendió el martes la labor de rescate en el río por lo turbio de las aguas, mientras se resignaba a esperar que los cuerpos comiencen a flotar.

"Porfirio no está, Don Lorenzo no está. Adolfo tampoco", enumeraban los sobrevivientes y vecinos de este poblado, mientras esperaban la llegada del presidente Felipe Calderón, quien visitó la zona de la catástrofe.

Los equipos de rescate eran prácticamente inexistentes con una veintena de miembros del ejército, representantes de gobernación y de la Confederación Federal Eléctrica que reconocían la magnitud de la catástrofe y las nulas posibilidades de encontrar nuevos sobrevivientes.

Insuficiencia respiratoria

Entre los desaparecidos, muchos niños y familias enteras, como la de Bellalí Sánchez, que perdió a su esposo, su madre y un hijo al que no pudo salvar por la fuerza de la ola, pese a que lo tuvo agarrado contra su pecho durante varias horas.

Según relatan sus familiares, Bellalí se recupera ahora en un hospital de La Herradura de las magulladuras y de la insuficiencia respiratoria que el agua le originó. Entretanto, desde la capital de Chiapas el gobernador del estado, Juan Sabines, trataba de explicar lo sucedido.

Minitsunami

"Estamos sorprendidos, porque no sabemos a ciencia cierta qué fue lo que provocó este derrumbe de millones de toneladas de piedra, lodo y tierra, que generó una ola de 50 metros de alto. Fue un 'minitsunami' de agua dulce que arrasó toda la comunidad, solamente quedaron los pisos, todo desapareció", afirmó.

Según el gobernador, aproximadamente a las nueve de la noche del domingo un cerro ubicado entre las presas Malpaso y Peñitas se desgajó y cayó sobre el Grijalva, lo que provocó la enorme ola.

El reblandecimiento del terreno ocasionado por las intensas lluvias es la hipótesis que se analiza como causa de lo sucedido, pero "los geólogos están tratando de ver qué fue lo que paso, un fenómeno inesperado por completo", agregó.

Luis Manuel García, subdirector de Protección Civil, afirmó que la cifra de desaparecidos es imprecisa, porque "al correr las personas hacia uno y otro lado de la montaña, quienes están de un lado, reportan desaparecidos a los otros"