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  • EFE

La alicaída oposición venezolana recibió ayer lunes un sorpresivo respaldo de un compañero de armas de Hugo Chávez, el ex ministro de Defensa Raúl Baduel, que el lunes llamó a votar por el “No” en el referendo del 2 de diciembre sobre la reforma constitucional del presidente.

La campaña proselitista de apenas 28 días había comenzado de manera previsible el fin de semana en Caracas, con Chávez convocando el domingo a una victoria “contundente” a decenas de miles de sus seguidores llegados de todo el país, y una manifestación de opositores radicales mucho menor, el sábado, llamando una vez más a la abstención.

Pero este lunes, uno de los iniciadores junto con Chávez en 1982 del movimiento bolivariano en el seno de la Fuerza Armada, que comandó el operativo cívico militar del 12 de abril de 2002, que lo restableció en la Presidencia, calificó a la reforma de “golpe de Estado”.

Llamado a militares

Baduel, ministro de Defensa hasta julio pasado, hizo un llamado a los militares para que “analicen profundamente el texto que se propone”, durante una rueda de prensa en un hotel caraqueño.

Al mismo tiempo, pidió a los venezolanos que voten por el “No” en el referendo, “en el marco del civismo y de la democracia”.

La oposición llega dividida a la campaña, con el sector más radical nucleado en torno a los partidos Acción Democrática (AD, socialdemócrata) y Comando de la Resistencia (CR) --impulsores del boicot a las legislativas de 2005 que dejó a la oposición sin representación en la Asamblea Nacional-- llamando nuevamente a la abstención para “deslegitimar” a la reforma constitucional.

Un dirigente del CR, Hermann Escarrá, dijo que “se trata de impedir que este proceso fraudulento se realice y consume el golpe de Estado”.

Otro grupo, integrado por el Partido Primer Justicia (centro derecha), Un Nuevo Tiempo (socialdemócrata) y Copei (democristiano), que apoyaron la candidatura del gobernador Manuel Rosales del occidental estado Zulia en las elecciones presidenciales de 2006, llama a los venezolanos a las urnas para votar por el “No”.

El empresariado, la Iglesia Católica y los rectores de las universidades autónomas se opusieron a la reforma y pidieron al presidente que la suspenda.

El movimiento de estudiantes universitarios surgido en mayo --cuando al canal opositor RCTV le fue negada la renovación de su licencia-- pidió que se postergue el referendo para permitir un debate más profundo, y realizó manifestaciones con algunos miles de participantes que terminaron en escaramuzas.

En su primer discurso de campaña, Chávez anunció que después del referendo radicalizará su revolución, y dijo estar ya trabajando “en los escenarios post reforma”.

La reforma “rompe con la posibilidad de que nos dejemos llevar por el pragmatismo, que nos dejemos llevar por la línea de menor resistencia, que nos conduce a la nada, nos conduciría al precipicio, a las letrinas de la historia”, enfatizó Chávez.

“La reforma es un campo minado a esa posibilidad y abre las puertas al camino al socialismo”, añadió.

La reforma consagra la reelección indefinida del presidente, la ampliación de su mandato a siete años y el reforzamiento de sus poderes, la jornada laboral de seis horas, beneficios sociales para los trabajadores informales, el poder popular como quinto poder del Estado, nuevas formas de propiedad social, nuevas pautas para la división administrativa del país, la potestad para crear Federación de Repúblicas y la transición al socialismo.

El presidente amenazó, además, con no concederle nuevos permisos para manifestar a los estudiantes, aduciendo que se produjeron incidentes violentos.

Además de la ruptura protagonizada por Baduel, un partido que siempre apoyó a Chávez y que cuenta con siete diputados en la Asamblea Nacional, de un total de 167, el socialdemócrata Podemos, se abstuvo de sancionar la reforma por la concentración de poderes en el presidente.

Podemos obtuvo para Chávez 760 mil votos en las presidenciales de 2006, casi 10 por ciento de los votos que reeligieron al presidente.